
Con esta premisa, una actriz superlativa (Felicity Huffman: le ha salido a Reese Witherspoon una seria rival para los Oscar de dentro de unos días) que, como Carmen Maura en La ley del deseo, encarna con extraordinaria perspicacia a un transexual, y una estructura tan querida en el cine americano como es la de la historia itinerante, la de la peripecia personal incardinándose con el paisaje y con gentes desconocidas. Duncan Tucker debuta en la dirección con un filme pequeño y tocado por la gracia de lo honesto, una de esas maravillas del cine independiente americano que escapan por igual a la facilidad de la comedia de diálogos constantes (y a menudo farragosos) y a la peripecia cansinamente generacional.
Pulso seguro

Tucker cuenta esta historia de un doble aprendizaje para la convivencia, el de Bree y el de su no deseado retoño, Toby (el joven Kevin Zegers, muy plausible en su caracterización de muchacho amoral pero con restos de su juvenil inocencia aún intactos), con pulso seguro y sin cargar demasiado las tintas. Lo hace a partir de enfrentar a ambos con situaciones que los forzarán a ser más tolerantes, y sin juzgar jamás sus comportamientos. Y a la postre, el filme es un cuidado retrato de seres perdidos en una existencia que entienden mal, prisioneros de sus deseos tanto como de sus debilidades, y condenados a entenderse. Es tierna y comedida, aunque no rehúye las situaciones fuertes, e incluso la sátira familiar y costumbrista; es un prometedor debut