
En "Capote", su película que por estos días postula a cinco premios Oscar, el escritor se obsesiona con Smith. En efecto, siente una conexión con el delincuente, a quien conoce y entrevista varias veces en la cárcel, pero la situación nunca llega a niveles románticos.
El filme postula, entre otras categorías, a Mejor Película y Mejor Director. Pero en la única que corre como favorita es en la de Mejor Actor. Philip Seymour Hoffman como Truman Capote ha sido uno de los actores más reconocidos en la actual temporada de premios en EE.UU. Además de los galardones de círculos de críticos de todo el país, ya tiene un SAG y un Globo de Oro. El Oscar sería el paso lógico.

Abiertamente gay, el "Capote" del filme no es muy bien recibido en el conservador Holcomb. Y cuando conoce a Perry Smith, responsable de los crímenes junto a Richard Hickock, comienza una serie de reuniones en la cárcel. Capote le consigue abogados e intenta ayudarlo. Esta imagen compasiva del autor contrasta con la de socialité, irónico y divertido.
El fin de la historia es conocido: Smith y Hickock fueron ejecutados en 1965. Sólo en ese momento, Capote pudo terminar su libro. Pero los acontecimientos parecen haberle pasado la cuenta: el autor cae en una profunda depresión.

Una confesión
Por estos días, Philip Seymour Hoffman ha dejado de lado su habitual bajo perfil mediático. Como nominado al Oscar ha dado varias entrevistas. Y en una de ellas sorprendió: en el programa "60 minutos" reconoció que en su juventud tuvo un serio problema con las drogas, por el que fue a rehabilitación. El actor dice estar bien ahora