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29 enero 2006

Juliette Binoche repite con Minghella


Juliette Binoche, que ganó el Oscar con 'El paciente inglés', ha vuelto a trabajar con el mismo director, Anthony Minghella en 'Breaking and entering', historia de vidas que se cruzan en la estación londinense de King's Cross, mientras sueña con alternar la interpretación con la enseñanza a jóvenes actores.

En este filme comparte protagonismo con Jude Law, Robin Wright Penn o Martin Freman, y da vida a Amira, una inmigrante bosnia, intérprete de música en Sarajevo, que en Londres debe ganarse la vida cosiendo. Mientras Jude Law encarna a un arquitecto a quien los continuos robos a su casa en una zona poco recomendable de la ciudad le empujan a salir de la seguridad de su círculo familiar.

En 'Breaking and Entering' tuvo que analizar "cuál era la historia. Una historia de amor que resultó muy dolorosa a la hora de trabajar", explica.

"Era una forma de estar allí sin estar, porque mi personaje tenía que ver con la construcción de la trama, con detalles, pero sólo al ver la película se podía entender", confiesa Binoche, quien afirma que "como actriz tienes que perder de vista todo y construir a partir de nada. Pero no digo que eso resulte deprimente, sino que es una resistencia que debes superar".

"Me sorprendió -añade- descubrir durante la investigación que hice para 'Breaking and entering' la enorme fuerza del ser humano, y y la belleza que eso supone. Hay algo que le impide derrumbarse y en el caso de Amira, ella finalmente consigue empezar su vida de nuevo. Por eso, la película habla de la capacidad que tenemos de reconstruirnos".

Binoche, quien confiesa que, a veces, "actuar es como un deber" que se impone, confiesa que piensa que sería mejor como profesora de interpretación que como actriz.

"Me gustaría ver cómo otros actores crecen y mostrarles cuáles son las herramientas de este oficio, pero también sé que tengo que volver a actuar, porque lo necesito", explica Binoche, quien se considera una actriz "privilegiada" y entiende que empezar en esta profesión requiere "un esfuerzo inimaginable".

"Hay que aprender a ser independiente -explica- pero también para trabajar en equipo y saber salir de uno mismo delante de una cámara. Además se necesita voluntad. Yo, cuando empecé, tenía una voluntad de hierro. Este no es un oficio confortable, es arriesgado y requiere de humildad y modestia. Sobre todo modestia, algo imprescindible en la escena y en la vida".
"Ser actor es -añade- un sueño insensato para el que es necesario mucha confianza, fe y voluntad. Además, -explica- hay que saber que cada personaje es como una ola, ninguno es igual al otro, nunca ocurre lo mismo, siempre te enfrentas a situaciones diferentes".