
Todos ellos han podido expresar su voto en la categoría de mejor película y seleccionar sus cinco títulos ganadores de entre los 311 films que este año participan en la competición. En sus papeletas, todas ellas numeradas para evitar fraudes, habrán indicado sus cinco candidatos por orden de preferencia para poder influir de esa forma a la hora del recuento.
El resto de las 24 categorías serán escogidas por un total de 13 grupos formados por las diferentes ramas de la Academia y dos comités especiales. Los actores decidirán la suerte de los mejores intérpretes del año, ya sean hombres o mujeres, en papeles principales o en secundarios. Lo mismo sucederá con los directores, que decidirán mejor realización, o con los maquilladores, que elegirán entre los suyos. Y así sucesivamente. Tan sólo las categorías de mejor película en lengua extranjera y la de mejor film de animación habrán sido elegidas por comités interdisciplinarios, a los que se les exige ver en sala los títulos en competición. Todas estas papeletas quedarán en poder de la auditora Pricewaterhouse-Coopers para su recuento, un proceso que se guarda como uno de los mayores secretos de Hollywood.

Tanto "Secreto en la montaña" como "Johnny y June - Pasión y locura" recibieron el pasado lunes el mejor de los espaldarazos con sus premios en la última edición de los Globos de Oro. La primera obtuvo un total de cuatro victorias en lo que se consideran "la antesala de los Oscar" y esta semana multiplicará por dos el número de cines en los que se proyecta en Estados Unidos. En el caso de "Johnny y June", la biografía del legendario cantante estadounidense Johnny Cash, parece seguir la misma ruta hacia el éxito de su antecesor musical "Ray".

En total se trata de casi seis semanas donde cualquier fiesta en Hollywood será considerada parte de la estrategia para obtener la codiciada estatuilla. Entre ellas, la mejor forma de propaganda será la consecución de galardones en las otras entregas de premios, desde los del Sindicato de Actores, el 29 de este mes, a los del Sindicato de Directores pasando por las galas de la crítica estadounidense, todo con tal de llamar la atención de los académicos y, en especial, de su voto.