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21 enero 2006

Arrested Development

Una maratón exige dedicación, pero permite a los fanáticos de una serie poco disciplinados ponerse al día y a los seguidores tenaces dar un nuevo vistazo. "Arrested development" da la oportunidad de practicar ese ejercicio: mañana Fox emite tres horas de la segunda temporada de esta producción, que ha resistido los vaivenes de la industria para llegar a un tercer ciclo.

Es un producto poco habitual. Una serie de humor creada en la TV americana, pero que, al contrario de las decenas de producciones que siguen el formato sitcom con muy pocos matices, tiene riesgo en su estructura dramática y cultiva un humor que exige atención en los guiones y conocimiento de los personajes. No hay chiste cada 30 segundos, pero en "Arrested..." se puede llegar a reír a carcajadas. El eje es Michael (Jason Bateman), el hijo de una familia rica caída en desgracia por los turbios negocios del padre (el gran Jeffrey Tambor).

Michael es el motor porque es el único de la familia que valora el trabajo y el esfuerzo personal. El resto (madre, hermana, hermano mago y hermano vago) son unos parásitos que funcionan perfecto para la comedia desfachatada: no entienden que los privilegios se acabaron y además son flojos y amorales, tal como un C3 se puede imaginar que funcionan las familias millonarias. "Arrested..." explota la clásica idea del pueblo riéndose del emperador desnudo, pero le agrega ingenio y un formato que da nueva vida a la comedia y que ya es imitado