
De reinas y obreros se construye el mundo del Emmy. Por un Shalhoub, muy normal, hay muchas estrellas que sólo cambian la cara larga cuando se les habla de otra cosa . El domingo, cerca ya de la medianoche, con el frío calando y mientras caminaba en busca de su limusina después de la premiación, Glenn Close recordaba que hizo rafting en Futaleufu junto con Robert Kennedy Jr. Fue hace unos "tres o cuatro años". ¿Y qué tal? "Extreme and fantastic", decía ella.
Close fue parte de la mecánica del Emmy: alfombra roja, ceremonia, entrevistas y, de remate, una fiesta. Todo ocurre en el mismo lugar, el Shrine Auditorium, con el reloj haciendo su efecto. Si a las 15:00 ver un famoso es ganar la lotería, a las 23:30 horas las estrellas en persona esperan por su lujoso BMW o su limusina. Ahí están, a vista y paciencia, cansados como todos.

En una misma calle, Vermont se llama, es donde las estrellas esperan sus autos. En la estampida es posible captar escenas: ahí va Teri Hatcher, una "ama de casa desesperada", de vestido arremangado, el mismo que se pisó sobre escena unas horas antes, hablando por celular, alejándose del Shrine y acercándose peligrosamente a una venta de autos y un sitio de comida rápida. Su apuro es comprensible: no consiguió el premio a la Mejor Actriz de Comedia al que aspiraba como favorita. Se lo llevó su compañera Felicity Huffman, que en el backstage solo dio un par de entrevistas y se marchó seguida por su guardián y marido, el talentoso William H. Macy. De puro contento, de su boca sólo salían onomatopeyas: "wow!", "oh".
Con todo, las estrellas se esfuerzan por demostrar que no es pura frivolidad. Jane Kaczmarek, la mamá de Malcom en la serie que emite FOX, contó a este diario que los vestidos de estrellas como Charlize Theron o Jennifer Garner, que apareció embarazadísima y de negro, serían rematados para ayudar a los niños víctimas de Katrina.
DOS DESPEDIDAS
Debra Messing se encargó de confirmar que la próxima será la última temporada de "Will & Grace". El ciclo debuta el 29 de septiembre.
Glenn Close también dijo adiós. La actriz no repetirá su rol nominado al Emmy, en la nueva temporada de "The shield".

Pero más allá de lo técnico, la última gala del Emmy (que duró tres horas exactas) resultó ser engañosa. La promesa hecha por las nominaciones, que potenciaron series nuevas ("Desperate housewives", "Lost", "Dr. House", entre otras) y auguraban un recambio en la premiación, no se cumplió.
El resultado sirve para recordar una vieja característica del Emmy: los ganadores suelen ser los mismos. Antecedentes: cinco Emmy consecutivos de la sitcom "Frasier", cuatro al hilo para el drama "The west wing", el mismo número para Helen Hunt ("Mad about you") y otros cinco para Candice Bergen ("Murphy Brown").
Este año repitieron Emmy Tony Shalhoub, el elenco de "Everybody loves Raymond" y la serie misma, y James Spader (con serie nueva, pero el mismo rol por el que ganó el año pasado).
Cuán conservadora será la Academia televisiva que a la hora de reconocer un verdadero fenómeno, como "Desperate housewives", no lo hizo dándole el premio máximo ni tampoco sellando la consagración de Teri Hatcher (la favorita). No, se premió a la única de las nominadas que antes de la serie ya tenía el respeto de la industria. En el camino se quedaron favoritos como Terry O'Quinn ("Lost"), Hugh Laurie ("Dr. House") y Zach Braff ("Scrubs"). El triunfo de "Lost", esperado, es una refrescante excepción.