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20 setiembre 2005

DIANE LANE: VOLVER A EMPEZAR

Desde que promovió su rutilante lanzamiento como estrella juvenil en 1979 con "Un romance pequeño", que se recuerda más que nada por haber sido uno de los últimos films de Laurence Olivier, Hollywood pareció imponer sus propias necesidades en el diseño de la vida de Diane Lane.

Primero apostó a ella como potencial revelación de relatos de ingenuo romanticismo; más tarde confió su madurez a una figura de los quilates de Francis Ford Coppola, con quien adquirió la condición de estrella gracias a "Los marginados", "La ley de la calle" y, sobre todo, "Cotton Club"; alternó apariciones notables ("Calles de fuego") con proyectos ambiciosos que resultaron fiascos y le hicieron perder progresivamente el capital artístico y económico que había sabido acumular en sus tiempos de esplendor. Hasta que en los años más recientes, entre apariciones episódicas, algún rescate visible ("La tormenta perfecta") y un poco más de cuidado en la elección de sus trabajos, Diane Lane ganó por fin cierta independencia y la posibilidad de que Hollywood la vea como protagonista de historias que tienen que ver, sobre todo, con la búsqueda de segundas oportunidades.

La vida real de Lane tiene mucho que decir acerca de esta elección artística que parece deliberada, porquetodos los que la conocen admiten que logró rehacerse afectivamente luego de su complicada separación de Christopher Lambert, en compañía de otro colega más joven, Josh Brolin. Ella también aportó lo suyo: sus acciones subieron a partir de "Infidelidad", que le dio una nominación al Oscar y su esperada revalorización.

Ahora, con más tiempo para desarrollar sus proyectos -como sus colegas Gwyneth Paltrow o Cate Blanchett parece dispuesta a privilegiar su condición de madre- Lane lleva al terreno de la comedia el papel que ya insinuó con otra escenografía en "Bajo el sol de Toscana": la mujer que cree que tras un traspié amoroso también pueden abrirse las puertas de nuevas oportunidades.

Ese es el punto de partida de "Se busca pareja" ("Must Love Dogs"), la comedia romántica de Gary David Goldberg (director de "Papá", uno de los últimos grandes éxitos de Jack Lemmon) cuyo estreno en nuestro país Warner Bros. anuncia para pasado mañana. La novedad de este relato, en el que Lane comparte el cartel protagónico junto a nombres de peso como John Cusack, Stockard Channing, Elizabeth Perkins y Christopher Plummer, es que a tono con estos tiempos la posibilidad de encontrar almas gemelas pasa por Internet. Con ese propósito, Lane y algunos de sus seres más cercanos en el film recurren a la Red, pero no con la búsqueda de una cita a ciegas, sino valiéndose de un sitio que funciona en la realidad en el mundo anglosajón (perfectmatch.com), en el cual los "postulantes" pueden cotejar perfiles, identidades y preferencias y evitar así incómodas frustraciones a la hora de concretar el encuentro.

"Estos medios electrónicos son tan poderosos que hasta tienen la capacidad de disimular las fallas que cualquiera de nosotros pueda ser capaz de cometer", dice Lane en el encuentro con la prensa internacional. "Por eso, para cierta gente, la posibilidad de establecer citas por Internet puede sonar muy conveniente. A cierta altura de la vida, uno lo que quiere es no arrepentirse y este tipo de sitios permite enterarse desde el vamos de lo que le está pasando al otro, averiguar y enterarse de antemano de los gustos personales, los hábitos y las manías de cada uno y filtrar ciertas cosas que podrían resultar muy desagradables si aparecen en un encuentro personal. En una palabra, evitar el rechazo", dice con énfasis.

Pero la actriz nacida en Nueva York también quiere que la película ayude a develar los fuertes contrastes que depara el uso de estas poderosas tecnologías. "Aunque suene casi obvio tengo que decirlo -dice más seria-, pero también esto de Internet y las citas puede ser utilizado para el bien o para el mal, para ser honesto o jugar con la falsedad y terminar en decepción, porque lo que se dice termina siendo distinto de la realidad. En la película queda muy claro."

Lane dice haber elegido este proyecto más por una corazonada que por un acto reflexivo. "Acepté la propuesta de Gary David Goldberg a partir de que él iba a escribir y dirigir la película. Hice lo mismo con Audrey Wells cuando me propuso «Bajo el sol de Toscana». Confié y creí en Gary, porque sabía que iba a ser el más apropiado para llevar adelante esta historia y no me equivoqué, sobre todo porque cada vez es un desafío más grande justificarme ante mi familia para encarar un trabajo que me obliga a estar lejos de mi casa."

Dice que, a semejanza de la película, cada edad implica una búsqueda diferente: "Yo ya no tengo 25 ni quiero que me comparen con las cosas que hacía a esa edad. Quiero ser una actriz de carácter, alguien capaz de desaparecer en cada personaje. Ya no me va más esa cosa glamorosa y de búsqueda de belleza que podía alimentar antes. Ahora confío en mis endorfinas, en el yoga, en los masajes y sobre todo en una actitud optimista. Esa es mi receta para sentirse bien"