
La película es la historia de las hermanas Feller, de Maggie (Cameron Díaz) y Rose (Toni Colette), tan distintas y durante tanto tiempo enfrentadas, pero sin embargo unidas por lazos de sangre irrompibles y permanentes.
Rose es una exitosa abogada de Filadelfia y Maggie sólo ha tenido decenas de empleos menores. Rose todavía no encuentra al hombre de su vida y Maggie ha conocido demasiados. Y Rose, por último, es una mujer algo reprimida e insegura por sus kilos de más, mientras que a Maggie no le sobra ni falta un gramo y califica como objeto sexual en la categoría de rubia tonta.
"En sus zapatos" va a presentar la historia de ambas mujeres con un tono negro, desesperanzado y más de una vez patético, porque la película es una ocasión única para que la australiana Toni Colette y sobre todo Cameron Díaz, en vez de ángel de Charlie, sea un ángel caído y de pocas luces, a punto de convertirse en mujer fácil. De hecho, la Maggie Feller de Cameron Díaz debe ser la mejor actuación de su carrera.

Es por esto que la relación de Rose y Maggie, que se inicia tan cruda, destructiva y tormentosa, se va haciendo cada vez menos compleja, y cuando ya tienen muy poco que ofrecer o decir, surge, afortunadamente, una Shirley MacLaine de 70 años que interpreta a Ella Hirsch, la abuela de las hermanas, que vive bajo el sol de Florida en un condominio de viudos y viudas, con la compañía de algún personaje entrañable como la señora Lefkowitz (Francine Beers), y donde despunta el humor negro y lucidez de gente vieja en el tiempo del atardecer.

Ella Hirsch es la abuela que recibe a sus nietas, reordena el daño cometido, limpia las culpas y asume el rol de la mujer antigua que debe guiar a las jóvenes, para que entre ellas brote lo que hay entre abuelas, madres e hijas: lazos de sangre y un cariño que es más fuerte que la vida