
En esta anécdota queda clara la importancia del cine como medio de comunicación masiva: tú empiezas creando una moda al comprar ropa en "El rastro" y, si creces, trabajas con gente como Valentino o Armani
La moda en el cine ha sido vital porque, desde que el cine es cine, gracias a ella se han marcado tendencias, ya sea por cómo se visten las actrices con ciertos diseñadores o por cómo se sacan temáticas de las películas para las creaciones. En los años 50, por ejemplo, toda la moda nacía del glamour de actrices como Rita Hayworth o la nadadora Esther Williams.

Después vino "El Gran Gatsby" (1974), con los vestidos flap: en los 70 se vivió la máxima tendencia de la ropa de los años 20. A partir de ahí empezaron a hacerse los grandes lanzamientos y la gente se vestía como en el cine; la gente se vistió como en "El Gran Gatsby" para ir al estreno y se produjo un movimiento retro. Audrey Hepburn en "Desayuno en Tiffany's" marcó un estilo que llevó al cine la mujer elegante, sofisticada, la que todo el mundo quiso copiar.

En las últimas décadas surgen cintas como "Pret a porter" (1994), con el mundo de los diseñadores, de los desfiles. Ahora "El diablo viste a la moda" muestra cómo la moda influye en la tendencia y la actitud de las personas.
El cine está tan presente, porque a pesar de que los medios de comunicación han cambiado, desde las películas de Greta Garbo hasta ahora, la gente sigue viendo que es importante mostrar una imagen. Es una reciprocidad. El cine ayuda a la moda, para sacar un estilo, y la moda ayuda al cine para poder imponer estilos.