
Ni un sólo aplauso se escuchó en su primera proyección para la prensa especializada en el certamen francés, y a la salida de la función el comentario que más se escuchó fue: "¡Qué aburrida!".
Tal vez, como una periodista italiana apuntó, no hay que tomar la película en serio, pero tanto los que han leído el 'bestseller' de Dan Brown en el que está basada la cinta, como los neófitos en las intrigas y misterios de esta historia que ha trasladado el cine el guionista Akiva Goldsman ('Una mente maravillosa') coinciden en su decepción.

Las protestas desde la Iglesia católica romana no han sido en absoluto veladas y se han propuesto llamamientos a boicotear la película, entre otras acciones. Al respecto, tanto el director como sus actores insistieron en que se trata de pura ficción y que ofrece una oportunidad para iniciar un debate.
"Entretenimiento, no teología"

Hanks, que ofreció más de una muestra de su buen sentido del humor en su encuentro con la prensa, no mencionó en ningún momento fe alguna, pero apuntó que por su educación religiosa sabía que le habían quitado los pecados, "pero no el cerebro".
El actor, que este año cumple los 50 y seguramente no recogerá un tercer Oscar por esta película, también quiso definir el largometraje como una gran oportunidad para el debate. "No es un documental", añadió Hanks, quien adoptó un tono más serio al afirmar que la gente que cree que tiene la verdad puede resultar más peligrosa que la que se hace preguntas.
Ron Howard, por su parte, reconoce que ha hecho mucho cine comercial, pero sostiene que escogió esta película sólo porque considera que trata un tema fascinante. "La vida es un misterio continuo y uno de los regalos, de Dios si se quiere, es nuestra curiosidad. Todo lo que estimula la conversación es algo constructivo", dijo.
"Al fin sabemos que Cristo no era gay"

Precedido de un secretismo sin precedentes (apenas se hicieron pases previos) y con una expectación mantenida hasta el último minuto, el equipo de 'El Código Da Vinci' llegó el martes por la tarde a Cannes en un tren que condujo a que se hiciera un despliegue policial en la estación similar al de las grandes cumbres de las superpotencias mundiales.
Pese a las pésimas críticas, el estreno mundial en una plataforma excepcional como lo es el certamen francés con cientos de cámaras de todos los países del mundo contribuye además a publicitar un largometraje que ha costado 125 millones de dólares y que llega este fin de semana a las salas de numerosos países, entre ellos Estados Unidos.
Con 'El Código Da Vinci' se inauguran 10 días de cine en el que 20 películas, cuatro de ellas de realizadores hispanos, competirán por la Palma de Oro