
De hecho, la atomización permitió que se registraran paradojas como la que encarna Babel, el film que llegó a la premiación como gran candidato gracias a la contundencia de sus siete nominaciones. La película ganó el lauro más importante de la noche, mejor película dramática, pero perdió en las seis categorías restantes (incluyendo la de mejor música original, responsabilidad de Gustavo Santaolalla) dándole fuerza a los eternos reclamos de coherencia de los críticos, que se preguntan cómo el mejor film es aquel que no fue ni el mejor dirigido (fue para Martin Scorsese y Los infiltrados , uno de los más ovacionados de la noche) ni el mejor escrito (Peter Morgan, por The Queen ).

En los rubros actorales de la categoría dramática no hubo lugar para las sorpresas ni paradojas, ya que tanto Forest Whitaker, por su retrato del dictador ugandés Idi Amin Dada en El último rey de Escocia , como Helen Mirren, por The Queen, fueron consagrados como los mejores intérpretes protagónicos del año y ya se perfilan como los candidatos a vencer en los Oscar (cuyas nominaciones se conocerán el próximo martes).

No hubo emoción, sin embargo, sino risas en el largo homenaje a Warren Beatty, que recibió el premio Cecil B. De Mille a la trayectoria. El actor, director y guionista, pronto a cumplir 70 años, aseguró que volverá al cine ("no me queda otra gracias a tipos como éste", dijo, señalando a Eastwood) y devolvió la ocurrente presentación a cargo de Tom Hanks, que destacó su arrojo y compromiso artístico, con un "tengo frascos de crema humectante más viejos que Hanks".
Risas y baile
Sin embargo, fue Soñadoras: Dreamgirls , el musical de Bill Condon protagonizado por Beyoncé Knowles que recorre la historia de un trío con muchos puntos de contacto con The Supremes la que, en los números al menos, fue la máxima ganadora, con tres triunfos: mejor película, mejor actriz de reparto para la debutante Jennifer Hudson y mejor actor de reparto para Eddie Murphy.

Y, si bien los ganadores en el rubro dramático son los que se llevan la atención de la carrera de los Oscar -poco afectos a la comedia o al musical- fueron los lauros otorgados en este último apartado a Meryl Streep por su composición en El diablo viste a la moda y a Sacha Baron Cohen por la incendiaria sátira Borat los que suscitaron la aprobación unánime de sus pares.
Baron Cohen agradeció a "los miles de norteamericanos que han decidido no hacernos juicio", mientras que Streep cerró su discurso con una inteligente reflexión, sobre todo dada la preferencia de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood por todo lo que implica la meca del cine en sus países de origen: grandes estrellas, grandes temas y grandes títulos. "Aplauden a esta película porque se dio en miles de cines de este país, pero todos los maravillosos films independientes nominados no tuvieron las oportunidades de El diablo viste a la moda . Si la película que quieren ver no está en su cine, exijan que la programen".