
Cualquiera diría también que con títulos como "Henry y June", "Dulce y melancólico", "Gattaca", las dos partes de "Kill Bill" y la reciente "Secretos de diván" - las aspiraciones de Uma están satisfechas con creces. Mucho más después del contundente espaldarazo de aquella nominación al Oscar que obtuvo gracias a la sugerente interpretación de Mia Wallace, una de las mujeres fatales por excelencia del cine de los años 90, en "Tiempos violentos" ("Pulp Fiction"), de Quentin Tarantino.
Sin embargo, la actriz nacida en Boston hace 36 años, hija de una ex modelo europea y de uno de los más reputados especialistas en budismo de los Estados Unidos acaba de atribuir a un "milagro" el hecho de haber sobrevivido en el mundo del espectáculo a lo largo de los últimos 20 años.

"Estoy siempre detrás de cosas nuevas, de trabajar con gente que admiro y de considerar el nombre de un potencial director que me seduzca, pero también quiero apoyarme en una buena historia", dijo hace poco a la prensa británica.
Lo único que detesta -agregó allí con el énfasis de quien quiere ser escuchada y no dar lugar a duda alguna- es ser asociada o identificada a la definición de "heroína de acción", mote que empezó a escuchar después de su resonante aparición en la doble última aventura de Tarantino como una novia sedienta de venganza y dispuesta a ejecutarla desde sus puños y los ritos de las artes marciales.
"Odio ese calificativo. De verdad lo odio, porque es francamente discriminatorio para las mujeres que terminan asociadas a películas que parecen hechas como si fueran pañales descartables. Yo, en cambio, hago películas para toda clase de público", afirma.
A reírse de sí misma
Tal vez con la idea de marcar una rotunda distancia de ese estereotipo o de cumplir con el mandato que se autoimpuso de explorar nuevos horizontes cinematográficos, Uma encaró uno de los personajes más curiosos de su carrera.

En este nuevo film, la venganza y el rencor también movilizan a nuestra protagonista, aunque en un terreno mucho más liviano. Cuando descubre que su enamorado, un arquitecto bastante retraído (Luke Wilson), parece sentirse más atraído por una compañera de trabajo (Anna Faris, la protagonista de "Scary Movie"), empieza a utilizar sus superpoderes para amargarle la vida. De paso, los hechos comienzan a despertar la atención del doctor Bedlam (interpretado por el comediante Eddie Izzard), archienemigo de G-Girl desde los tiempos en que ambos compartían la escuela secundaria.
"Usar superpoderes en contra de una pareja luego de la ruptura sentimental es como cumplir la máxima fantasía de algunas mujeres", bromea Thurman a propósito del eje alrededor del cual gira la nueva comedia de Ivan Reitman, el director de "Los cazafantasmas", "Gemelos" y "Un detective en el kinder", entre otros títulos.

Cantar y bailar
Esa actitud más desprejuiciada se corresponde con algunos de los pasos más recientes de Thurman en el cine. Sobre todo a partir del entusiasmo con que acometió el personaje de Ulla en la versión cinematográfica del musical "Los productores", junto a los artífices de ese éxito en Broadway, Matthew Broderick y Nathan Lane.

Con todo, Uma dice estar siempre con los pies en la tierra, tal vez como resultado de las creencias budistas que heredó de su padre. A propósito, dice que el mayor aporte de "Kill Bill" a su vida fue la posibilidad de explorar a partir de la violencia extrema exhibida en ese film sus propios límites en términos de fuerza y resistencia interior. "Las mujeres son más fuertes de lo que los hombres afirman", señala.
Sin embargo, hay un momento en el que asoma en ella un costado de duda y debilidad. Es cuando habla de su vida afectiva y de la posibilidad de rehacer una pareja, compromiso que recientemente parece haberse frustrado una vez más con la anunciada ruptura de su vínculo con el magnate hotelero Andre Balasz. "Arreglar una cita es algo que suena terrible en mis oídos -dice-. Además, no sé cómo se arma hoy una cita de ese tipo. La cultura entera parece haber cambiado. La gente ya no quiere encontrarse con otra gente en un bar sólo para pasar un rato agradable. Es muy duro para alguien en estos días tomar contacto con otras personas, especialmente en el caso de una persona madura que trata de cuidar todo lo que pueda ocurrir en ese vínculo."
Tal vez encuentre una vez más remedio en el cine para afrontar esas penurias. La bella madre de Maya (ocho años) y Roan (cuatro años), que disfruta del ocio con ellos dejándose ver como cualquier otro neoyorquino en el Central Park ahora piensa en satisfacer otro deseo. "Toda mi vida soñé en ser como Doris Day en una película, con frases ingeniosas y esas sonrisas tan dulces", dice con toda convicción. Conociendo la historia de Uma Thurman, lo más probable es que ese sueño no tarde en hacerse realidad.