
En Click, Adam Sandler encarna a Michael Newman, un padre de familia con una bella esposa (Kate Beckinsale) y dos hijos a los que apenas presta atención. Es, también, un brillante arquitecto que espera ser ascendido a socio de la compañía en la que trabaja. Buscando un "control remoto universal" para unificar la media docena de aparatitos que tiene en su living, entra a una cadena de artículos para el hogar y, metiéndose en el depósito, descubre a un hombre (Christopher Walken, imitando al científico loco de Christopher Lloyd en Volver al futuro) que le provee el control remoto que él desea. Pero, le aclara, es un modelo de ultimísima generación y que no se puede devolver.

Pese a venderse como una película más madura del actor de Locos de ira y Embriagado de amor, Click arranca más cerca de las humoradas clásicas a las que Sandler nos tenía acostumbrados en sus primeros filmes, como Billy Madison o El aguatero, con chistes gruesos y un humor simple y directo. Ese Sandler puede o no gustar, pero al menos uno lo siente genuino: es lo que el hombre, en las películas que protagoniza y produce (se dice que controla férreamente todo lo que pasa en ellas), suele hacer.
Pero Click es una película con lecciones de vida incluidas, y si bien uno las ve venir de entrada, así como está dirigida por Frank Coraci (o por el propio Sandler, quién sabe), la transición entre el humor escatológico del principio y la última media hora final —que copia descaradamente a Qué bello es vivir, de Frank Capra— es brusca y poco efectiva.

Pudo, en Embriagado de amor, porque tenía un director con ideas por detrás (Paul Thomas Anderson) y fracasó en Espanglish, porque a James L. Brooks parecen habérsele acabado las ideas hace rato. Aquí, a sus anchas, se queda a mitad de camino entre ser "tomado en serio" como Bill Murray o continuar con un estilo de humor disparatado a la manera de Will Ferrell. ¿Una película de transición? Probablemente. ¿Una película disfrutable? Probablemente también. Aunque si cada espectador tuviera un control remoto como el de Sandler, podría armarla a su medida.