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23 febrero 2010

Los Coen, maestros de la irreverencia

Durante la ceremonia del sabbath, un rabino, en un súbito ataque de culpa, se arrodilla gritando: "¡Dios, ante ti no soy nada!". El cantor, conmovido por tal demostración de fe, también se tira al piso al lado del rabí exclamando: "¡Dios, ante tií no soy nada!". Viendo esta escena desde su asiento en primera fila, el administrador de la sinagoga también se arroja al pasillo gritando: "¡Dios, ante tí no soy nada!". El rabino, codeéandolo al cantor, susurra: "Mira quién piensa que no es nada".

Esta vieja historia -conocida por los estudiosos del Talmud como Chiste Judío N° 73- resume, de alguna manera, Un hombre serio , la nueva película de Joel y Ethan Coen. "El chiste juega con lo terrenal de la humildad -dijo Dan Sklar, el rabino consultado para el film-, la vanidad de Un hombre serio, y lo digo en el sentido más literal, es que Dios no tiene nada que ver con el sinsentido de la existencia humana", concluye.

El film, que no cuenta con actores conocidos, podría leerse como una parábola de la angustia judía, en un suburbio del Medio Oeste norteamericano, en los años 60; pero también es una sombría meditación sobre el propósito divino, la certeza de la incertidumbre y los misterios de las letras del grupo Jefferson Airplane (cuyo tema "Somebody to Love" suena insistentemente) . El film comienza con la cita "Acepta con sencillez todo lo que te suceda" y termina con "Ningún judío fue lastimado durante la realización de esta película".

Esta es la película número catorce de los hermanos Coen, ganadores de varios Oscar - dos por Fargo, en 1997, y cuatro por Sin lugar para los débiles , en 2008-, y su trabajo más personal. La película comienza con un prólogo. En un poblado polaco, en el siglo XIX, se escucha un cuento en idish. El cuento no parece tener mucho que ver con lo que sigue a continuación.

"Pensamos que un cuento de fantasmas en idish podía ser un buen presentador de lo que venía", dice Joel. Y Ethan agrega: "Sí, pensamos que quedaba bien".

Un hombre serio trata de las tribulaciones personales y profesionales de Larry Gopnik (interpretado por Michael Stuhlbarg), un profesor de física que necesita desesperadamente algo de metafísica. Su hermano es un vago que lo vive, su hijo fuma marihuana, su hija se pasa el día mirándose al espejo, su esposa está a punto de abandonarlo, un alumno lo trata de sobornar y alguien le envía cartas amenazantes que ponen en peligro su futuro profesional. En medio de ese caos, Gopnik decide buscar guía espiritual en tres rabinos que, piensa, lo convertirán en un hombre serio.

"Larry cree que es una buena persona pero que de una u otra manera siempre lo persigue la mala suerte", dice Fred Melamed, el actor que interpreta a Sy Ableman, el conocido de la familia que le "roba" a su esposa. "No es un bebedor, no es infiel, no saca a su hijo de la escuela para irse a cazar, como su vecino goy (gentil)"

Claro que las verdaderas deidades de Un hombres serio son los Coen, y ya han dado muestras de ser dioses crueles. "Para nosotros -dice Ethan- la diversión pasaba por encontrar nuevas formas de atormentar a Larry."

Ethan, de 52 años, y Joel, de 54, se han metido con temas judíos desde su tercer trabajo, De paseo a la muerte (1990), en el que aparecía John Turturro como Bernie the Shmatte. En Barton Fink (1991) y El gran Lebowski (1998) crearon suficientes personajes judíos como para formar un minyan (término que designa para la fe judía la cantidad mínima de fieles necesarios para poder realizar las oraciones rituales conjuntas).

En la introducción al guión de El gran Lebowski You With the Schnozz . dice que éste ganó en 1998 el premio Bar Kochba Award, "que reconoce los logros en el campo de las artes para desafiar los estereotipos raciales y religiosos y promover la multiplicidad del hombre". El premio fue supuestamente otorgado por el rabino Emmanuel Lev-Tov, autor de las memorias

"Las referencias judías en Lebowski las tomamos de cosas que escuchamos en las sinagogas cuando éramos chicos", dice Ethan. Claro que los Coen han sido acusados de caer en estereotipos étnicos grotescos e incluso de antijudíos. Un crítico de Nueva York les llamó la atención sobre la escena en que Bernie the Shmatte se arrastra y gimotea a los pies de un gángster armado "en un lugar que parece un bosque de abedules en Polonia". Cuando se les consultó si habían intentado evocar el Holocausto, los Coen se mostraron entre divertidos y perplejos. "Eso fue más absurdo que algunas de las cosas que dijeron los críticos franceses", dice Joel.

La historia de Un hombre serio también se relaciona con la infancia de los Coen en St. Louis Park, un pueblo con bastante población judía en el borde sur de Minneapolis. Su madre, Rena, venía de una familia ortodoxa y la casa era kosher. "Ella acataba esa disciplina -dice Joel-, y nuestro padre, Ed, simplemente le seguía la corriente. Cuando nos enteramos de que alguna vez en el club universitario había comido un plato con panceta, fue una gran desilusión. Pero para ser justos con Ed y poner las cosas en su lugar, Joel y yo íbamos a escondidas a la casa de un vecino para comer jamón. Así que cuando nos enteramos la sensación fue que en definitiva él no era mejor que nosotros", dice Ethan. Y, aunque Ed estudió economía en la Universidad de Minnesota, ellos aseguran que él no fue el modelo para crear a Larry Gopnik.

No pueden decir lo mismo de Debbie, su hermana mayor, y Sarah, la hija de Gopnik. "Debbie se pasó toda la adolescencia en el baño, lavándose el pelo", recuerda Ethan. También como el hijo de Gopnik, Danny, los Coen fueron a una escuela judía, cuatro días a la semana luego de la escuela común, y los domingos. También como Danny, tuvieron un tutor centroeuropeo que, para tomar una frase de P. G. Wodehouse, parecía tener 150 años bien llevados o 110 mal llevados. "Hace años pensamos en hacer algo corto sobre un chico que para el tiempo del bar mitzvah iba a ver a un rabino anciano", dice Joel. "El rabino estaba parcialmente basado en la figura de un sabio que vimos de niños, un Mago de Oz semítico. Nunca hablaba pero tenía mucho carisma", agrega Ethan.

Como estudiantes de hebreo, los Coen no eran para nada jóvenes serios. "Estábamos toda la clase esperando que termine", dice Ethan. En el film, Danny memoriza el texto de su bar mitzvah escuchando el disco Rabbi Youssele Rosenblatt Chants Your Haftorah Portion , Volume 12. Para Joel y Ethan no fue muy distinto. "El bar mitzvah significaba que te den regalos -dice Joel-. A nuestros ojos, el judaísmo era más ético que religioso."

Y siguen así. Ninguno de los dos es practicante. Joel incluso bromea que con su mujer, la actriz Frances McDormand, han criado a su hijo adoptivo, Pedro, como un pagano.

De todas maneras, el rabino Sklar dice que los Coen son profetas judíos modernos. "El rol del profeta es decir la verdad a la gente. Los Coen ven a través de nuestras debilidades. Enfocan la normalidad y muestran lo mundano a la vez como anormal, hermoso y aterrador."