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16 enero 2009

El Oscar extranjero, bajo la lupa

Otro anuncio de nominaciones al Oscar extranjero y otro escandalete. Parece que la situación no logra arreglarse, pese a los esfuerzos de la Academia.

El asunto es así. El año pasado, después de que películas premiadas y aplaudidas en el mundo entero como la francesa Persépolis y la rumana 4 meses, 3 semanas, 2 días se quedaron fuera de las nominaciones al Oscar, llovieron las críticas al sistema de votación de la Academia de Hollywood en esta categoría. Y decidieron hacer algunas reparaciones.

Explicar todo el proceso de cómo los académicos ven las películas extranjeras es bastante complejo, pero podemos resumir que el cambio más grande estuvo en que los votantes eligirían finalmente seis películas y luego "un comité de notables" agregaría tres títulos más que esos votantes pudieran haber pasado por alto. Así, llegarían a nueve película "preseleccionadas". Una semana después, tras votar sobre esas nueve películas, quedarían definidas las cinco candidatas.

Pero pese al "aporte del comité de notables", este año quedaron afuera ¡de las nueve! títulos ineludibles como Gomorra, la impactante película italiana de Mateo Garrone sobre la Camorra que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes, y Tulpan, de Sergei Dvortsevoy, película de Kazajstán que ganó la sección Un certain regard de ese mismo festival. Esas dos ausencias -y otras, que son materia más opinable- volvieron a levantar a los críticos en armas. ¿Quiénes votan y qué votan los miembros de la Academia que eligen las películas en idioma extranjero?

Por suerte, dos de las candidatas que todos daban como número puesto están ahí, asegurando que la lista de nueve tiene cierta representatividad. Está Entre los muros, del francés Laurent Cantet, Palma de Oro en Cannes, y la controvertida Waltz With Bashir, documental de animación del israelí Ari Folman, que llega como la máxima candidata. Y hay otras películas con reconocimientos diversos: la apludida Revanche, del austríaco Gotz Spielmann; la alemana The Baader Meinhof Complex, de Uli Edel; la turca Three Monkeys, de Nuri Bilge Ceylan, y la sueca Everlasting Moments, del veterano Jan Troell.

Se sabe menos de otras dos -la canadiense hablada en francés The Necessities of Life, de Benoit Pilon, y de la japonesa Departures, de Yojiro Takita- pero la participación de la mediocre superproducción mexicana Arráncame la vida, de Roberto Sneider, hace que la ausencia de Gomorra sea aún más escandalosa.

En diversos medios se criticaron olvidos varios, desde Leonera, del argentino Trapero, hasta la española Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda; desde la chilena Tony Manero, de Pablo Larraín, hasta la belga Eldorado, otra premiada en Cannes, de Bouli Lanners. Y así...

El tema es que, más allá de las ausencias y los cánones críticos, debería quedar en claro que el gusto de los votantes de la Academia jamás fue reflejo del estado del cine del mundo y que, históricamente -y en especial en esta categoría- han elegido películas mediocres por sobre obras maestras, filmes que se acercan más al gusto medio del votante académico.

Lo mismo sucede en las categorías principales del Oscar: nadie puede asegurar que las cinco películas nominadas -y menos aún la ganadora- sean, verdaderamente, las mejores películas de cada año. Son, simplemente, las ganadoras del Oscar. Nada más -ni nada menos- que eso.