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10 diciembre 2008

Michelle Williams, una rubia como las de antes

Una película de Martin Scorsese; una aparición en la discutida Synecdoche, New York , de Charlie Kaufman, y las buenas críticas cosechadas por El engaño, marcan las últimas etapas de la carrera de Michele Williams, una actriz que no merece ser reconocida sólo por el hecho de haber sido la última compañera del malogrado Heath Ledger.

Michelle, que hoy tiene 27 años, es una figura que seguramente habría atraído la atención de Alfred Hitchcock por su delicado aspecto, su fuerte temperamento y la tonalidad rubia de la imagen.

"En efecto -dice mientras sonríe con alguna timidez-, me tocó en los últimos tiempos interpretar unas cuantas historias de suspenso, como El engaño . Podría incluir en la lista la película que hice con Scorsese, Shutter Island , pero se trata de una historia verdaderamente gótica."

La vida para Michelle Williams volvió a empezar después de la muerte de Ledger, ocurrida el 22 de enero de 2008. Ambos habían estado juntos durante cinco años (compartieron también proyectos cinematográficos como Secreto en la montaña ) y de esa unión nació una niña llamada Matilda, nombre elegido a partir del libro homónimo de Roald Dahl. Sin embargo, un año antes de la tragedia, la diminuta Williams había decidido dejar a su compañero y buscar un camino autónomo. "Algo se había roto en mi corazón entonces, y lo mismo ocurrió cuando Heath murió", confiesa casi con un hilo de voz.

Con dignidad y pudor, Williams enfrentó el asedio de la prensa luego de la muerte de Ledgeracia la memoria de Heath, hacia su talento y su vulnerabilidad. También guardo el mejor recuerdo de él como padre. Nos quedan su memoria y sus actuaciones, que nos tocan el corazón", confiesa. y no quiso entrar jamás en los debates y rumores en torno a la herencia del actor. "Volví a trabajar conservando un respeto absoluto h

De vuelta al trabajo, dice que sus cabellos rubios y cortos tienen bastante que ver con la referencia a su actriz predilecta, Jean Seberg. "Un día decidí cortarme el pelo y tenerlo como ella lo lucía en Sin aliento , de Godard. En ese momento me sentí liberada de todas las presiones y responsabilidades, como me ocurría cuando era chica cada vez que participaba en alguna competencia de natación. El agua es una especie de obsesión para mí. Siempre hay agua en mis películas. Y es cierto que dije algo así como «me gustaría volar como el agua» en esa escena tan dura de Secreto en la montaña en la que descubro el beso entre Heath y Jake Gyllenhaal."

En El engaño , de Marcel Langenegger, Michelle Williams personifica a una mujer fatal que trabaja en un club nocturno al que acude gente poderosa e influyente. Allí vuelve loco de pasión a Jonathan McQuarry (Ewan McGregor), un auditor de Manhattan que descubre el atractivo de una vida peligrosa de la mano de un hombre llamado Wyatt (Hugh Jackman), pero las cosas desde allí no saldrán como McQuarry imaginaba.

Explica finalmente Williams: "Tanto en la película de Scorsese como en El engaño , al igual que Wendy y Lucy , un film independiente que hice inmediatamente después y que amo, vuelve a aparecer el agua con un significado especial: el precio que uno paga por enamorarse puede ser alto, pero al mismo tiempo deja en cualquiera de nosotros algo muy profundo"