
Pero, ¿cuál es su posición ahora? ¿Todavía es el gigante de la taquilla, el actor top con pretensiones artísticas? ¿O es el loco sometido al escarnio público, saltando del sillón de Oprah, o el magnate de su recién comprado estudio United Artists?
Un atisbo de respuesta puede verse en "Leones por corderos", la que no sólo protagoniza, sino también produce. Es el proyecto con que debuta el renovado UA y marca el nuevo sello Cruise, que buscará afianzarse con su siguiente filme, "Valkyrie", en el que interpreta al hombre que intentó asesinar a Hitler.

Su amigo Cameron Crowe, que lo dirigió en "Jerry Maguire" y "Vanilla Sky", dice que la clave en Cruise no son sus ambiciones, sino su indomable ética laboral. Para entenderlo hay que retroceder hasta su difícil infancia. El único hombre entre cuatro hermanos, tuvo un padre abusivo, pasó por 15 colegios por su dislexia y vivió en la pobreza con su madre. Tal vez eso motive esa disyuntiva emocional inherente a su prístina personalidad en pantalla y que lo hace tan atractivo. Es la personificación del héroe perfecto que, al mismo tiempo, busca no serlo.
Desde que se convirtió en imán de taquilla, en 1986 con "Top gun", ha estado casado tres veces (con Mimi Rogers, Nicole Kidman y ahora Katie Holmes), ha sido vilipendiado por la prensa por su creencia en la Cientología y fue abandonado en 2006 por Paramount aparentemente por el "comportamiento errático" que tuvo durante su muy publicitado noviazgo con Holmes. Pese a todo, de alguna manera sortea con gran facilidad la prensa negativa. "El verdadero truco es mantenerse interesante", explica Crowe. "Y él lo hace al ser honesto y apasionado. El tipo en la pantalla es una proyección magnificada de quien es en realidad".

Su película
"Leones por corderos", que dirigió Robert Redford, se estrena en Perú el jueves 15. Cruise es un senador republicano, en un filme que busca cuestionar la guerra actual y donde también actúa Meryl Streep. Las primeras críticas, de "Variety" y "Times", no han sido positivas.