14 mayo 2006

"El código Da Vinci" está que arde

En el futuro, si un experto en signos secretos viera las cintas de Tom Hanks, todas las que el actor hollywodense hizo hasta "El código Da Vinci", se daría cuenta de algo: si hay un signo que recorre casi todos sus filmes, incluso en este sobre un investigador enfrentado a un tremendo secreto religioso, ése es el signo peso. Y eso no es un misterio. Hanks donde pone el ojo, la taquilla rinde. Y si se fijó en protagonizar esta adaptación de la polémica novela del escritor norteamericano Dan Brown, con cerca de 40 millones de libros vendidos en el mundo, no es porque tenga una rencilla contra la Iglesia Católica.

Ése no es el perfil de Hanks. Siempre correcto. El actor quiso el rol de Robert Langdon, el investigador en cuestión, porque sabe donde están los éxitos. No por nada le ganó la carrera por el papel a Russell Crowe, George Clooney, Hugh Jackman y Bill Pullman. "Me pareció una historia demasiado entretenida", ha señalado. Su sueldo de US$ 20 millones por cinta, de seguro hace más atractiva su estadía en una aventura que lo tiene paseándose por el Louvre.

Un baño cultural que usa para descifrar anagramas que lo lleven a descubrir una novelesca conspiración religiosa que puede cambiar el curso de la historia. La supuesta descendencia de Cristo con María Magdalena. Y la de Langdon no se trata de una pesquisa de escritorio. La fórmula de la ficción de "El código Da Vinci" incluye un cóctel de asesinatos, persecuciones y carreras. Sociedades secretas, el Santo Grial, la herencia de los caballeros Templarios. Y suspenso. Mucho suspenso. Con esos ingredientes, el éxito editorial del libro de Dan Brown, publicado en 2003, marcó un precedente difícil de igualar. Más de un año en el top one del ranking de "The New York Times" y una fiebre que se expandía con libros parásitos que explicaban los códigos del código, los alcances del Cáliz Sagrado y la importancia de María Magdalena.

Súmese la progresiva ira de la Iglesia Católica, indignada por lo profano del tema, aunque se trata de una ficción, y este era un fenómeno difícil de obviar.

Los signos se volvieron entonces evidentes para Dan Brown. Al dueño de la gallina de los huevos de oro le llovieron las ofertas para comprar los derechos de su hit. Fue la compañía Sony la que se los llevó por US$ 6 millones. Una ganga si se piensa que éste es uno de los blockbusters más esperados de 2006, en medio de las secuelas y remakes que imperan en la industria: desde "Superman returns" hasta "La profecía", las apuestas son sandías caladas. "El código Da Vinci" es un potencial batatazo, que puede ayudar a convertir a 2006 en un año de vacas gordas para Hollywood, después de una constante baja en la taquilla mundial. La necesidad, se ve, tiene cara de hereje.

"El suspenso de la novela fue lo que me atrajo", comenta el director de la cinta, Ron Howard, contratado para llevar gente al cine, a costa de una controversia con la Iglesia que sirve de publicidad gratuita. Es claro: al igual que Hanks, Howard tampoco quiere evangelizar con la venidera película de US$ 160 millones, un elenco multinacional (los ingleses Paul Bettany e Ian McKellen, los franceses Audrey Tautou y Jean Reno) y que abrirá fuera de competencia el próximo Festival de Cannes.

Howard no es un cine-predicador como Mel Gibson, que con "La pasión" mostró el martirio de Cristo como si fuera una snuff movie para dejar en claro sus propias ideas religiosas. Howard y Hanks, amparados en la libertad de expresión y la cuarta enmienda, asumen el costo-beneficio (polémicas y reclamos de la Iglesia, frente a una potencial taquilla abultada) bajo un signo: el signo de dolar.

Factor humano. Obreros muy bien pagados del cine, Howard y el equipo no tuvieron un trabajo fácil. Manifestaciones anti "Código" enturbiaron algunas partes del rodaje, con fieles protestando y de hecho les fue denegado el permiso para filmar en la Abadía de Westminster, en Inglaterra. Crucial en la trama del libro. Por eso había que conseguir el Louvre sí o sí. Una locación obligada. Y entonces, inesperadamente, en diciembre de 2004 Howard, junto al productor Brian Grazer, recibieron una llamada del mismísmo Presidente francés, Jacques Chirac, quien los invitaba a parlamentar.

"Pensamos que iba a ser una cosa de cinco minutos, como un paseo turístico por la Sala Oval, una foto y apretón de manos", contó Brian Grazer. "Entonces Chirac pidió que nos sentáramos y nos pusiéramos cómodos". La cita duró una hora y parecía una cumbre de jefes de Estado, tratando una materia de alto impacto social. No la filmación de una simple cinta. Chirac habló en muy buenos términos del proyecto y sugirió el nombre de la hija de su mejor amigo para el papel de Sophie Neveu, la joven criptóloga que acompaña a Langdon. Dicen las malas lenguas que se trataría de Sophie Marceu. Finalmenrte, el rol fue para una actriz sin cachuelos: Audrey Tautou, la frágil protagonista de "Amelie".

El factor humano había funcionado. Chirac les dio signos de apoyo y los norteamericanos pusieron las cámaras a rodar en los puntos clave del circuito que forma "el tour Código Da Vinci": el paquete turístico que antes del rodaje ya se ofrecía en París a partir de la fama del libro. Una prueba más de que esta ficción cobra vida con peculiar fuerza. "Se trata de una obra de gran realismo", ha dicho Hanks y el mismo Dan Brown, al inicio de su novela (la segunda parte de una trilogía con Langdon que comenzó con "Ángeles y demonios" y que seguirá con "Salomon key"), vende esa idea: "Todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos, y los rituales secretos de esta novela son veraces". Por supuesto, esta frase ha traído problemas. Muchos lectores creen el cuento e incluso un monje inglés, Alan Rees, se habría suicidado en marzo al leer la novela.

Lo que seguro no supo Alan Rees es que muchos de los argumentos de la novela no tienen asidero real. Por ejemplo, la trama dice que da Vinci era parte de El Priorato de Sión, sociedad fundada en 1099 para proteger el secreto sobre la descendencia de Cristo. Por eso Da Vinci entregaría tantas pistas sobre el punto en sus cuadros como La última cena (San Juan sería María Magdalena, a la derecha de Jesús y entre ambas figuras se formaría una "M" de ¿María Magdalena, Matrimonio?). Sólo hay un problema, de acuerdo al programa periodístico Dateline de la NBC: "El Priorato de Sión es una invención", dice el arqueólogo Bill Putman. "Es un engaño de Pierre Plantard, uno de los supuestos últimos miembros del Priorato. Él escribió los manuscritos que probarían su existencia".

Plantard, francés de fecunda imaginación, inventó este fraude histórico. Disfrazó la ficción de realidad y, Dan Brown, en el papel, y posteriormente, Ron Howard en el cine, recogen el guante.

Factor divino. Pero Howard marca la diferencia. "No voy a abrir la película como el libro. No voy a poner 'se basa en hechos veraces', pongámoslo de esa manera", ha dicho el director de "Una mente brillante". "Ésta es ficción". Pero para el cineasta, en el centro del huracán frente a las airadas críticas de la Iglesia Católica que acusa al filme de dar una versión distorsionada de la doctrina cristiana, el libro y su visión son fundamentales. Contrariamente a informes de que Sony planeó ablandar los elementos más polémicos, Howard dice que no habrá "ningún ablandamiento. Sería absurdo tomar este tema y luego tratar de quitarle los bordes. Hacemos esta película porque nos gusta el libro".

El asunto más polémico es como queda parado el Opus Dei, la organización católica fundada por José María Escrivá de Balaguer. Los villanos de la trama, de acuerdo a Brown, son Opus Dei: el monje Silas y el obispo Aringarosa, a cargo de los actores Paul Bettany y Alfred Molina, respectivamente. El portavoz del Opus Dei en Estados Unidos, Brian Finnerty, le ha solicitado hasta el cansancio a Howard que remueva del filme el nombre de la prelatura. Consultado por la prensa estadounidense, Howard ha sido enfático: "El Opus Dei es mencionado en el libro y no huimos de esto o de ningún otro aspecto de la historia".

Según algunos reportes, la palabra Opus Dei sería omitida de la cinta, pero no hay ni habrá nada claro hasta el 17 de mayo, cuando "El código Da Vinci" muestre finalmente sus secretos en el Festival de cine de Cannes. "A nadie le gusta aparecer caricaturizado en la pantalla grande", se ha defendido el portavoz del Opus Dei y la organización está aprovechando esta mala publicidad. "Responderemos tratando de convertir los limones en limonadas y usar la atención para informar qué es realmente el Opus Dei".

El esquivo Tom Hanks tampoco ha perdido el tiempo en responder. Pero en su estilo. Sin mostrar signos de desesperación. El fin de semana pasado, en el programa de humor "Saturday night live", participó en un sketch junto a los comediantes estables del show. Estaban disfrazados de monjas, curas. Y uno de ellos, caracterizando a un divertido Mesías, le comenta: 'Sr. Hanks, vi su última película y lo perdono". Cuando el actor le preguntó si de verdad había visto "El código Da Vinci", el comediante remató: 'No he visto ésa. Lo perdono por 'La terminal'... La vi en un avión y la gente aún está huyendo'.

Hanks mostró hartos signos. Nada de secretos y más bien de buen humor. Pero ¿mantendrá la sonrisa después del estreno de su filme más arriesgado? Por lo menos, en el Louvre, la Mona Lisa seguirá allí, sonriendo, pase lo que pase

"El código Da Vinci" encabeza paquete de Hollywood para Cannes

El año pasado fue el episodio final de "Stars Wars". Este año es "El código Da Vinci".

Con la mirada puesta en las taquillas internacionales, los estudios cinematográficos de Hollywood están eligiendo al festival de cine de Cannes para lanzar sus películas de grandes presupuestos, y este año no es la excepción.

Los estudios de cine quieren participar del festival internacional y, sin importar lo que piensen los franceses sobre la cultura que exporta Estados Unidos, Cannes está contento de acceder, en un intento por conseguir que los éxitos de taquilla se presenten en la famosa alfombra roja.

"El código Da Vinci", interpretada por Tom Hanks y la actriz francesa Audrey Tautou, es uno de los filmes más esperados en años, debido al éxito internacional de la novela de Dan Brown y a las protestas que provocó el libro entre los cristianos indignados por la trama.

A la cinta dirigida por Ron Howard se unirán otras como la animada "Over the Hedge" -en la que Bruce Willis da vida a uno de los personajes-, la tercera parte de las aventuras de los hombres mutantes "X-Men: The Last Stand" -con Halle Berry-, y un nuevo filme basado en los ataques del 11 de Septiembre "United 93".

4.000 acreditaciones

"No hay muchos eventos que lleven toda atención del mundo hacia el entretenimiento. Este es ciertamente uno de ellos, sino el más importante", dijo Jeff Blake, vice presidente de Sony Pictures Entertainment, el estudio que produjo la película basada en el libro de Dan Brown.

Alrededor de 4.000 periodistas cubrirán el evento cinematográfico anual, cuya extravagancia, glamour e incesantes fiestas atraen a 30.000 ejecutivos de la industria y miles de turistas que se agrupan en torno a la alfombra roja para observar a sus actores favoritos.

Blake afirmó que 48 horas después del estreno de la película en el festival, se estará exhibiendo en cines en alrededor del 90 por ciento del mundo. Entre las películas independientes de Estados Unidos, el director Richard Linklater presentará "Fast Food Nation", mientras que Brad Pitt protagoniza el drama "Babel" y la realizadora Sofia Coppola estrenará "Marie-Antoinette".

Las tres películas participarán de la competencia principal

09 mayo 2006

United 93, un filme de visión imprescindible

La gente se pone inquieta. Primero es una pareja la que se levanta y se retira de la sala, luego es otro hombre solo. Más tarde son dos jóvenes las que abandonan el cine en West Hollywood. Ninguno regresa.

Y eso que aún los pasajeros de United 93 no intentaron reducir, con la misma violencia, a los terroristas y tomar el control del avión que, igual, habría de estrellarse el 11 de setiembre de 2001 en Pensilvania.

El United 93 fue el único de los cuatro aviones que secuestró Al Qaeda que no llegó al destino que los terroristas islámicos deseaban, y es sobre el que el inglés Paul Greengrass desarrolla la devastadora película que se estrenó en los EE.UU. hace unas semanas.

Y como en Domingo negro —no estrenada comercialmente en nuestro país—, donde relataba la matanza por parte de las fuerzas británicas de inocentes irlandeses, basada en un hecho real, en United 93 logra involucrar al espectador común de una manera increíble. A los estadounidenses, está visto, mucho más aún.

Greengrass comienza la película con uno de los terroristas orando, interrumpido por otro que le notifica: "Ya es el momento". De esa casa partirán hasta el aeropuerto de Newark, donde junto con otros dos terroristas abordarán el vuelo en primera clase.

Durante 110 minutos Greengrass pendulará la cámara en mano por diferentes centros de control aéreo y la cabina del avión. Llegará el momento en el que los dos primeros aviones se estrellen contra el World Trade Center y luego sí, los terroristas se apoderen del United 93 tras asesinar a los pilotos y a un pasajero.

Todo lo que pasa en el avión es una suposición basada en conversaciones que los pasajeros mantuvieron telefónicamente con sus familiares y amigos, ya que no hubo sobrevivientes. Y telefónicamente fue cómo se enteraron de que el vuelo en el que viajaban se había convertido en una misión suicida tras el impacto en las Torres gemelas. Si ellos no tomaban control del mismo, terminarían todos muertos.

El in crescendo que logra Greengrass pocas veces se ha reflejado en la pantalla. Será la inmediatez del hecho, la falta de rostros conocidos para interpretar a los pasajeros, lo que redunda en que sean identificados como gente común que, desesperada, lucha por su vida, o el indudable talento del director de La supremacía Bourne, pero el relato hace acrecentar las pulsaciones a medida que se acerca el desenlace.

Los familiares de las víctimas recibieron con aplausos al filme, que les rinde homenaje sin pintarlos como improbables héroes anónimos. Es la primera película en tocar el tema desde la ficción. Pronto llegará World Trade Center, en la que el siempre manipulador Oliver Stone contará el rescate de heridos en las Torres.

Cuando está por llegar lo inevitable, la gente se inquieta. Un espectador se pone de pie y lo ve desde el pasillo. Los títulos finales reafirman que los mandos militares no tuvieron nada que ver con el derribamiento del avión, como se especuló en su momento, asegurando que tomaron sus primeras decisiones cuatro minutos después de que el United 93 se estrellara contra el suelo. El público —la película fue calificada como "R", lo que restringe el ingreso a la sala de menores de 17 años— se seca las lágrimas mientras permanece clavado a sus butacas.

No es Vuelo 93, como se conocerá recién el 31 de agosto, de visión sencilla. El sentimiento terrorífico, la violencia desatada, el temor con mayúsculas se apodera de la sala.

Tal vez no todo haya sido como lo plantea la película, pero la sociedad estadounidense ha acudido rápidamente —la sala estaba casi llena el viernes al mediodía— para retomar un debate nunca cerrado, con un filme que nunca plantea cuestiones ideológicas sino lisa y llanamente morales. Y por eso es un filme de visión imprescindible

La argentina 'Iluminados por el fuego' gana el premio a la mejor película en el Festival de Tribeca


El filme argentino 'Iluminados por el fuego' ha sido premiado como mejor película de ficción en el Festival de Cine de Tribeca, celebrado en Nueva York, según informó Mediapro. La película está dirigida por Tristán Bauer, protagonizada por Gastón Pauls e inspirada en el libro homónimo de los guionistas Edgardo Esteban y Gustavo Romero.

El filme, una coproducción entre Mediapro y la Universidad Nacional de San Martín, ha conseguido numerosos galardones, entre los que destacan el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana, el Premio Coral al mejor largometraje de ficción del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana y el Balance de Oro otorgado por el Festival Pantalla Pinamar de Argentina.

La película narra los recuerdos de Esteban Leguizamón, un hombre de 40 años que en 1982, cuando tenía sólo 18 años, fue reclutado como soldado para combatir en las Islas Malvinas.

A partir del intento de suicidio de un ex compañero, Esteban se sumerge en los recuerdos de aquella guerra que compartió con otros dos jóvenes reclutas, Vargas, el suicida, y Juan, muerto en combate. En el filme aparecen no sólo el dolor de la guerra y sufrimiento por el frío y el hambre sino también las historias de amistad y camaradería.

El jurado que ha otorgado el galardón a 'Iluminados por el fuego' estuvo formado por Edward Burns, Terry George, Josh Lucas, Kelly Lynch, Trudie Styler, Melvin Van Peebles y el escritor chileno Antonio Skármeta.

En la quinta edición del festival, que cuenta con gran prestigio en el ámbito cinematográfico, han participado un total de 274 películas de 40 países.

El festival fue creado por el actor Robert de Niro y la productora Jane Rosenthal para revitalizar la actividad de la 'Zona Cero' después de los atentados del 11-S

07 mayo 2006

Las claves de "El código Da Vinci"

De la A.... a la Z

Akiva Goldstein, el guionista, ya había trabajado con Howard en "Una mente brillante" y "El luchador".Cannes es donde la película se verá por primera vez.

Abre la versión 59 del festival el 17 de mayo.

Hans Zimmer compuso la banda sonora en reemplazo de James Horner.

Jácques Sauniere es el curador del Museo de Louvre. Antes de morir deja una serie de códigos ocultos.

Maestro es un misterioso personaje que mueve los hilos detrás de las sombras.

Obispo Manuel Aringarosa, interpretado por Alfred Molina, es un alto miembro del Opus Dei y actúa bajo las órdenes del Maestro.

Priorato de Sión es la sociedad secreta que supuestamente guarda el secreto del Santo Grial. En su libro, Brown destaca como "hecho" su existencia desde 1099, basándose en documentos que resultaron ser una falsificación. Muchos historiadores hoy atribuyen la fecha de fundación del Priorato a 1956.

The Salomon Key es el nombre tentativo de la próxima novela de Dan Brown y trae de regreso a Robert Langdon.

Videojuego: el 19 de mayo saldría a la venta un juego para PlayStation 2 sobre el libro. El diseño de los personajes no se basó en los actores de la película.

Zurich: es el nombre del Banco de depósitos que aparece en la historia. Este lugar no existe en realidad.

Las polémicasTrama "anti-católica".

La historia novelada apunta a cómo supuestamente el Vaticano ha mentido sobre la figura de Jesús y ocultado la verdad del cristianismo. La iglesia contraatacó: Obispos católicos crearon el sitio jesusdecoded.com para refutar las teorías del libro. El Opus Dei pidió a Sony Pictures cortar escenas de la película que puedan herir a los católicos. Pero el ataque más fuerte ha venido del Vaticano: el arzobispo Angelo Amato llamó a todos los cristianos a no ver la película.

Iglesias. En agosto de 2005, la hermana Mary Michael rezó arrodillada por 12 horas a las puertas de la catedral de Lincoln, en Inglaterra, molesta porque se le haya dado permiso al equipo para filmar escenas ahí. Después, en abril de este año, se produjo un escándalo en Roma cuando apareció un gran cartel publicitario de la cinta cubriendo la fachada en obras de la iglesia San Patealeo. Finalmente, el aviso fue retirado.

Plagio. Dan Brown ha sido acusado más de una vez de "robar" la trama de su libro. El 11 de abril de 2005, Lewis Perdue lo demandó por plagio de sus novelas "El legado Da Vinci" (1983) y "La hija de Dios" (2000). En agosto de 2005, el caso fue sobreseído. En abril de este año, el juez Peter Smith rechazó otra acusación, la de Michael Baigent y Richard Leigh, autores de "La santa sangre y el santo grial".

Albinos. La Organización Nacional de Albinismo e Hipopigmentación protestaron abiertamente por el hecho de que el asesino sea un albino, ya que podría provocar un prejuicio contra ellos.

Sir Leigh Teabing
Experto historiador británico y amigo de Langdon, está obsesionado con descubrir el Santo Grial. Es un hombre lleno de misterios y uno de los motores de la trama. Es interpretado por Ian McKellen ("El señor de los anillos").

Bezú
Capitán de la policía francesa, cree que Langdon es culpable de asesinato y está empeñado en arrestarlo. Muy católico, también actúa movido por su lealtad a la Iglesia. Lo encarna Jean Reno ("Los ríos color púrpura").

Silas
Un letal albino, numerario del Opus Dei y practica castigos corporales para purgar sus pecados. Recibe órdenes superiores de evitar a toda costa que se devele un gran secreto. Actúa Paul Bettany ("Corazón de caballero").

Sophie Neveu
Criptógrafa de la policía francesa y nieta del curador del Museo de Louvre, quien aparece asesinado al principio de la historia. Se une a Robert Langdon para descifrar un extraño mensaje que le dejó su abuelo, y a lo largo de la trama descubrirá la impactante verdad de su origen.

Es intepretada por Audrey Tautou (Amelie), a quien el director eligió gracias a su potente audición.

Robert Langdon

Profesor de simbología religiosa de la Universidad de Harvard, Langdon es erróneamente acusado de un asesinato, y se ve obligado a escapar de la policía con la ayuda de Sophie. Al principio busca pistas para probar su inocencia, pero finalmente su búsqueda se convierte en una para develar uno de los misterios más grandes de la humanidad.

Ron Howards eligió a Tom Hanks porque vio en él una similitud con el personaje literario

06 mayo 2006

Silvia


La considerable experiencia de Gwyneth Paltrow en el campo de la adaptación literaria incluye las versiones de clásicos como "Emma", de Jane Austen; fantasías centradas en el hombre detrás de la pluma, como "Shakespeare enamorado", o aproximaciones a la enigmática naturaleza del trabajo literario (como "Posesión", de A. S. Byatt) o matemático (como "La prueba").

Pero su relativa experiencia en la dificultosa tarea de hacer justicia a autores célebres (y, sobre todo, para con sus exigentes lectores) seguramente no logró prepararla para "Sylvia", el largometraje que la actriz protagonizó en 2003, inédito en nuestro país, que por estos días puede descubrirse en el premium Movie City.

Paltrow ciertamente se luce con su equilibrada y sustanciosa composición de la escritora norteamericana Sylvia Plath (1932-1963), que -a pesar de que el título quiera señalar lo contrario- es en realidad un retrato de su vida junto al poeta británico Ted Hughes (interpretado por el futuro James Bond, Daniel Craig), desde su primer encuentro en la Universidad de Cambridge, a la que ella había llegado gracias a una beca y en la que él ya era un poeta de cierto renombre.

Cuenta la leyenda que Plath selló su primer encuentro mordiéndole la cara hasta hacerlo sangrar (el film no duda en convertir el episodio en uno de los puntos centrales de su narración) y no volvió a separarse desde entonces. Sus vidas y sus producciones artísticas son puestas en perspectiva de la tempestuosa naturaleza de su relación, marcada por las infidelidades, el ocasional desinterés de Hughes, y los desequilibrios y las inseguridades de Plath, y la competencia feroz de una época en la que "para escribir bien había que escribir demasiado bien", como recalcaba entonces uno de sus contemporáneos menos talentosos.

Pero lo que avivó la polémica sobre el largometraje -que cuenta, además, con las actuaciones de la madre de Paltrow, Blythe Danner, como la madre de Plath, y de Michael Gambon, como el profesor que intenta ayudarla sin remedio- fue su insistencia en indagar en las razones que llevaron al suicidio a la autora de "La campana de cristal", cuya trágica figura e indudable talento provocan hasta el día de hoy reacciones viscerales en sus devotos, para quienes sin duda será de interés el efectivo uso de fragmentos de la obra de ambos como hilo conductor de su historia y espejo de su relación.

Nadie se sorprendió entonces cuando, con la aparición póstuma de "Cartas de cumpleaños", de Hughes (donde volvía por primera vez sobre la relación desde la muerte de Plath) todavía fresca en la memoria), su hija Frieda publicó un poema en el que criticaba la necesidad de "dramatizar" aún más la vida de su madre ("Ahora quieren hacer una película/para quienes carecen de la capacidad/de imaginar el cuerpo, la cabeza en el horno/dejando a niños huérfanos").

Sólo cabe especular cuántos pondrán el grito en el cielo si Paltrow finalmente concreta el anunciado proyecto de encarnar en la pantalla grande a otro icono femenino: Marlene Dietrich

05 mayo 2006

Mission Imposible III


Ethan Hunt se ha enamorado. Nuestro héroe a prueba de todo exhibe en Misión: Imposible III lo más parecido a un talón de Aquiles que tiene. Ella se llama Julia (la muy bonita Michelle Monaghan) y las cosas avanzan tan pero tan rápido que el hombre no duda en casarse con ella. El problema es que no tiene mejor idea que hacerlo justo cuando empieza a meterse en otro de esos complicadísimos e internacionales problemas que maneja su agencia (sí, se llama FMI, pero quiere decir Fuerza de Misiones Imposibles, o algo por el estilo).

Problemas de los que creía estar al margen, ya que estaba dedicándose los últimos tiempos (esto es, desde M:I II) a entrenar a nuevos reclutas.Es el secuestro de una de sus alumnas (Keri Russell, la chica de la serie Felicity), el que lo hace volver a la acción. El debe rescatarla de las manos de un misterioso y muy poderoso traficante internacional, Owen Davian (que encarna el ganador del Oscar por Capote, Philip Seymour Hoffman), cosa que hace en una de esas operaciones imposibles que sabe Dios cómo es que salen bien.

Pero algo falla. Y de allí en adelante todo empezará a enredarse cada vez más. Como bien lo saben los seguidores de la saga —dirigida en su primer episodio por Brian De Palma y en el segundo por John Woo—, contar más no tiene sentido, porque mucho de lo que sucede después no resulta ser tal como se lo muestra, las vueltas de tuerca se apilan, y las traiciones pueden venir de cualquier lado.

Aunque a esta altura, uno ya puede casi anticiparlas.Lo que sí cuenta es la energía y el nervio que J.J. Abrams le ha puesto a la saga. Con un Tom Cruise que, por más chalado que esté en su vida real, sigue siendo un actor excepcional para estos relatos de tensión y suspenso (el tipo se cree todo lo que pasa y transpira la camiseta como si su vida verdaderamente dependiera de ello), Misión: Imposible III es uno de esos thrillers para agarrarse del asiento y casi no soltarlo durante las dos horas de relato.

Claro que la trama tiene agujeros y que, tratándose de esta saga, tampoco tiene sentido pedirle extremo realismo a las harto improbables hazañas de Hunt y su banda (las que tienen lugar en el Vaticano y en Shanghai son prodigiosas en ese sentido). Pero Abrams —el creador de la serie Lost, con la que más de un seguidor le podrá encontrar puntos de contacto— se luce en el diseño de esas escenas, con un grado de virulencia y brutalidad que no tenían las anteriores.

A Abrams le falta el lirismo de Woo y la elegancia de De Palma, y su devoción por que todo parezca de verdad a veces le juega en contra, pero gana puntos humanizando a los personajes y dándole a la aventura un centro emocional. En ese sentido, es interesante ver como trabaja, a la manera de la pesquisa de El halcón maltés, el objeto que tanto Hunt como Davian buscan: la misteriosa Pata de conejo.

Y otro pequeño lujo que se da el filme es la presencia de Hoffman. Alejadísimo de Capote, aquí el tipo vuelve a mostrar esa agresividad que le conocíamos en aquella famosa pelea con Adam Sandler en Embriagado de amor. El tipo mete miedo de veras. Y no hay Cientología en todo el mundo que pueda con tipos tan zarpados como él.

20 abril 2006

Cannes presentó a sus candidatos 2006

Pedro Almodóvar, Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu, Nanni Moretti, Ken Loach y Sofía Coppola competirán por la Palma de Oro en el próximo Festival de Cannes, cuya 59 edición estará marcada por la "renovación", según subrayaron hoy sus responsables "Si 2005 fue el retorno a Cannes de los grandes autores, 2006 será todo lo contrario", será el momento de "introducir nuevos nombres, directores de filmes de género y de filmes venidos de países lejanos", junto a figuras consagradas, precisó el director artístico del Certamen, Thierry Fremont.

El riesgo asumido al mostrar filmes "cuya presencia en Cannes podrá sorprender" confirmará, no obstante, "la presencia de Asia, de América Latina y también de Europa del Este", señaló.

Entre los llamados a renovar las filas de los cineastas habitualmente invitados a Cannes destacan los mexicanos González Iñárritu, que estrenará "Babel", y Guillermo del Toro, que mostrará "El laberinto del fauno". Los estadounidenses Sofía Coppola, con su esperada "Marie-Antoinette", rodada en gran parte en Versalles (Francia), y Richard Kelly, quien a sus 30 años será el director más joven de la muestra, forman parte de esta oleada renovadora.

El español Almodóvar, uno de los cineastas favoritos de los franceses y desde hace ya años del Festival de Cannes, que abrió en 2004 con "La mala educación", encabeza la lista de autores consagrados con su última película, "Volver".

Sólo estrellas

Pedro Almodóvar no será el único "monstruo sagrado" de este 59 Festival, que el próximo 17 de mayo abrirá el ya famoso "The Da Vinci Code", de Ron Howard, y cerrará el 28 de mayo, también fuera de competición, según se supo hoy, "Transilvania", del director "francés, gitano y rumano" Tony Gatlif.

Junto a "Volver" competirán "Il caimano", del director italiano Nanni Moretti; "The Wind that Shakes the Barley", del británico Ken Loach, y "Laitakaupungin valot" ("Las luces de la calle", en traducción literal), del finlandés Aki Kaurismaki
Entre los diecinueve candidatos a la Palma de Oro figuran, igualmente, el director belga Lucas Belvaux ("La raison du plus faible"), el italiano Paolo Sorrentino ("L’amico di famiglia"), el argelino Rachid Bouchareb ("Indigenes"), el portugués Pedro Costa ("Juventude em marcha") y el estadounidense Richard Linklater ("Fast Food Nation")

En la sección Una Cierta Mirada, España estará representada con una evocación de su historia reciente a través del último condenado a muerte del franquismo, el anarquista "Salvador Puig Antich", filmada por el director Manuel Huerga. En esta segunda gran sección oficial, la presencia hispana se enriquecerá con las películas "Crónica de una fuga", del director argentino Israel Adrián Caetano; "El violín", del mexicano Francisco Vargas, y "Hamaca paraguaya", de la realizadora Paz Encina.

Habrá también presencia latinoamericana en el jurado de la Palma de Oro, integrado por la actriz china Zhang Ziyi, la italiana Monica Bellucci, la británica Helena Bonham Carter, el director palestino Elia Suleiman, el francés Patrice Leconte, los actores Samuel L. Jackson (EEUU) y Tim Roth (Reino Unido) y la directora argentina Lucrecia Martel. Presidirá sus trabajos el director chino Wong Kar Wai, quien será objeto de un doble honor en este 59 Festival, pues el cartel que lo anuncia, revelado hoy, retoma una imagen de su película "In the Mood for Love" (2000).

De otro lado, el Jurado de la Cinéfondation y de los Cortometrajes estará presidido por el director ruso Andrei Konchalovsky, mientras que los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne, Palma de Oro 2005 por "L’enfant", presidirán el jurado de la Cámara de Oro que se otorga al mejor primer filme del Festival.

El malo de Casino Royale ya tiene rostro

El villano de la era del James Bond encarnado por Daniel Craig ya tiene rostro: el del actor Mads Mikkelsen. No obstante, habrá que esperar hasta noviembre para verlo en la gran pantalla, en la película 'Casino Royale'.

Caché

Hay un temor, claro, fácil de advertir en el a veces inescrutable rostro de Daniel Auteuil. Georges no sabe quién le ha enviado ese video a su casa, en el que sólo se ve la calle y la puerta de entrada de su hogar. Pero teme. Mucho.

Michael Haneke va construyendo la pesadilla en que comienza a erigirse la vida de Georges con trazos finos. Un diálogo con Anne (Juliette Binoche), su esposa, desnuda falta de confianza. El hombre cree saber quién le está mandando esos videos y los dibujos con un gallo con sangre en el cuello, pero no se atreve a decírselo a su mujer. Cuando alguien fuera del entorno familiar se entere del asunto, Georges verá que las implicancias pueden hacerle perder su estabilidad social y laboral. La emocional la ha perdido desde que llegó el primer cassette.

"Haríamos cualquier cosa por no perder nada", se dice por allí, y resume el sentido de Caché, esta perturbadora metáfora abierta de Haneke.
Aquí, lo escondido del título tiene que ver con una inseguridad doméstica. El hogar de Georges sufre una invasión, que repercute, y cómo, y puede hasta transformar la apacible vida familiar en una catástrofe. Como es usual en él, Haneke presenta a los personajes rodeados de pantallas de TV, mucho metal y vidrio: hay mucho reflejo, y mucho material que permite separar a un personaje de otro en la intimidad de la casa parisina.

Tanto como que Georges y Anne no se tocan, no tienen contacto físico. Sus conversaciones suelen terminar en discusiones, y son sus amigos los que se preocupan por apoyarlos. Esa pareja no estaba bien antes de que el primer video llegara a golpear la tranquilidad hogareña, y Haneke lo testimonia con maestría.

No conviene adelantar mucho más, para poder descubrir solo, y de a poco, las sorpresas que el relato trae aparejadas.
Auteuil va transformando su cara y hasta su cuerpo a medida que va acercándose a lo que —cree— es la verdad. Sin apoyo por la desesperación de su esposa, el personaje va quedándose cada vez más solo, con lo que a Haneke le alcanza y sobra para marcar que no importa quién haya mandado qué cosa: los secretos, por mejor guardados que estén, pueden traer problemas éticos que no son posibles ocultar sin la confianza que brinda el amor

19 abril 2006

Woody Allen cambio París por Londres para su nueva película

El director estadounidense Woody Allen cambió París por Londres para realizar su nueva película, pocos días antes de comenzar con la filmación.
Según escribió hoy el periódico The Times, Allen abandonó sus planes de filmar en París este verano (boreal) y regresará a Gran Bretaña para producir su tercera película en ese país.
El cineasta, que contrató a la actriz Michelle Williams ( en la foto) para su último filme, aún sin título, cambió a París por Londres, porque considera que los costos de filmación en la capital francesa son mucho más elevados que en Inglaterra.
Allen realizó dos películas en Londres, "Match Point" y "Scoop"."Era demasiado caro (en París). Vamos a filmar una historia única escrita especialmente para Londres", declaró al Times, Gareth Wiley, uno de los productores de Allen.
Para el cineasta estadounidense, haber filmado en la capital británica "fue un cambio bienvenido" de la forma de hacer películas en Hollywood, donde los productores y empresarios controlan más los guiones y la selección de actores.Además, dijo que le gusta filmar en la capital británica por los cielos grises de Londres "que le dan un color de saturación a todo, algo muy rico y hermoso para la fotografía".

17 abril 2006

"La Profecía" vuelve a cumplirse en la pantalla grande


La fecha no podía ser más ideal: el 6 de junio del 2006. Los "tres seis" vuelven a reunirse para el regreso de una de las cintas más aterradoras en la historia del cine, con el remake del clásico "La Profecía".

La cinta original de 1976 marcó un hito en el cine de terror, en tiempos en que la temática satánica en el género se tornaba común con estrenos como "El Exorcista" (1973) o "El Bebé de Rosemary" (1968).

La cinta de Richard Donner esta vez recibe un nuevo tratamiento bajo la dirección de John Moore, joven realizador de 30 años que recientemente ya trabajó en otra cinta "re-hecha" con "El Vuelo del Fénix" (2004).

La premisa básica en esta versión no varía con respecto a la original de 1976, narrando la historia de un renombrado diplomático que, cuando el hijo que su esposa da a luz muere en el parto, decide intercambiarlo en secreto por otro bebé abandonado en el mismo hospital. Lo que no sabe es quién es el padre de este infante: el propio Satanás.

El reparto en esta ocasión está encabezado por Liev Schreiber en el papel de Robert Thorn, que en la película original fue encarnado por el mítico Gregory Peck. Julia Stiles, Mia Farrow y David Thewlis completan los roles principales de la película, que tendrá al debutante Seamus Davey-Fitzpatrick en el papel del demoníaco Damien.

La película original ganó un premio Oscar por la música compuesta por Jerry Goldsmith y sus espeluznantes coros con textos satánicos en latín (Sanguis bebimus, corpus edimus: Bebemos la sangre, comemos la carne), además de otros premios menores en Gran Bretaña, su país de origen.
"La Profecía" tuvo tres secuelas, estrenadas en 1978 ("La Profecía II"), 1981 ("El Conflicto Final") y 1991 ("La Profecía IV: El Despertar"), pero ninguna de ellas logró repetir el éxito de la cinta original, que fue el trampolín para lanzar la carrera del director Richard Donner, quien luego ganaría aún más fama con su trabajo en "Superman".

16 abril 2006

Scrubs, definiendo la nueva era de las sitcoms


Bill Lawrence, creador y productor ejecutivo de "Scrubs", una comedia adorada por la crítica, pero con problemas de rating, dice que no recuerda exactamente cuándo decidió que no quería seguir peleando. (N. de la R.: Sony la emite en nuestro país los martes, a las 20.30.) Pero fue en algún momento de la primavera boreal pasada, cerca del final de la cuarta temporada del ciclo, cuando los responsables de programación decidieron mover de horario por sexta o séptima vez a esta comedia sin risas grabadas y filmada a una sola cámara que coquetea frecuentemente con el absurdo.

"Al principio, sentimos la presión de buscar el público más amplio posible, lo que fue muy difícil. Este año decidimos dejar de preocuparnos por conseguir nuevos espectadores. Pensamos en hacer lo que queríamos y esperar que por lo menos nosotros nos sintiéramos orgullosos del resultado, aunque nadie más lo viera", explica Lawrence desde el set del programa, un viejo hospital neuropsiquiátrico del norte de Hollywood.

Zach Braff, cuyo personaje, J. D., es el médico que narra la serie, confesó: "Cuando leímos los primeros guiones de esta temporada, era evidente que las cosas habían cambiado, como si alguien hubiera «subido el volumen» de lo que es el lenguaje del programa. Y creo que todos pensamos lo mismo, que nos encanta este trabajo y que bien podría ser el último año que lo tenemos, así que decidimos divertirnos".

El resultado es que "Scrubs", que siempre ha sido una mezcla esquizofrénica de gags tipo cartoon, secuencias oníricas surrealistas y emotivos momentos de vida o muerte, se ha vuelto aún más extraño, lleno de chistes internos, monólogos psicóticos, un coro que canta a cappella en el ascensor del hospital, raros personajes secundarios como el Abogado Sudoroso, el Cirujano que Choca los Cinco y las inolvidables aventuras de un empleado de mantenimiento megalomaníaco que se ha coronado Rey de Ordenanzas. Han aparecido cuervos y avestruces, y los zapallos son tratados como niños por padres amorosos. Y también -y esto puede ser la parte complicada- la gente enferma de cáncer muere.

"Nuestra estrategia para sobrevivir es lograr conservar a nuestros espectadores de siempre", explica Lawrence, que reconoce que el salto de Looney Tunes al pathos trágico puede ser desconcertante. "Somos como los Simpson en el sentido que hay chistes que sólo son graciosos si se ha visto el programa veinte o treinta veces. No escribimos la serie para la gente que lo ve por primera vez."

Extrañamente, tal estrategia no ha hecho más que conseguirle nuevos espectadores. A pesar de haber recibido cuatro nominaciones al Emmy, NBC -la cadena que emite "Scrubs" en los Estados Unidos-, puso en pausa al programa.

"La televisión es un negocio extraño. Cuando les propusimos el programa a varios canales, nadie quería una comedia que no fuera una sitcom tradicional en estudios. No creían que fueran graciosas. Ahora, las comedias a una sola cámara son lo último. Y apostaría cualquier cosa a que la próxima comedia exitosa sería la que desafiara esa tendencia, una sitcom tradicional y muy bien escrita", explica Lawrence, también responsable de "Spin City", un ciclo humorístico bastante más tradicional que era protagonizado primero por Michael J. Fox y luego por Charlie Sheen.

El guionista y productor está convencido de haber encontrado la fórmula del éxito para futuros proyectos. Los fenómenos de ratings pensados para atraer a todo tipo de público son cada vez más escasos: "La gente ahora piensa: «¿Quién es mi audiencia y a qué responden?». Es como los políticos que apelan a sus bases. Un programa bien hecho que no ofenda a nadie, lo que solía ser el objetivo de todo canal de televisión, no va a generar el nivel de fanatismo necesario para destacarse entre la competencia. Así que tienes que hacer lo que hemos hecho nosotros, o «My Name is Earl» o «The Office», escribir un programa poco convencional que se sabe desde el principio que no es para todo el mundo. Pero quienes lo reconocen como suyo están enganchados de por vida".

Zhang Ziyi será jurado en Festival de Cine de Cannes

La actriz china Zhang Ziyi, estrella de la película Memorias de una Geisha, señaló que ya aceptó la invitación para ser jurado en el próximo Festival de Cine de Cannes, que se realizará el próximo mes.

La artista oriental comentó a la agencia de noticias Xinhua News Agency que estaba impaciente por participar en el evento. Sin embargo, aún no sabía qué películas estaban en competencia. "Va a ser un honor", dijo.

Zhang quiere usar su influencia en la industria internacional para que se puedan producir más cintas chinas.

Wong Kar Wai (Con Animo de Amar, 2046), director originario de Shangai que emigró a Hong Kong, fue elegido como presidente del jurado en Cannes, certamen que se desarrollará entre el 17 y 28 de mayo.

Entre las películas más esperadas que harán su debut en ese festival europeo está El Código Da Vinci, que estará encargada de abrir la muestra. Tom Hanks, protagonista de esta producción basada en la novela de Dan Brown, la definió como un "filme sobre la obsesión de la verdad".

Jack Johnson: musica con sabor a olas


Su rostro luce amable en gigantografías que cruzan las avenidas principales de Río de Janeiro. Su música, ideal para encender una fogata con la brisa playera de fondo, la escuchan taxistas y cajeras de supermercado. Sus videos copan la filial local de MTV. Su último disco, "Curious George", ocupa lugares de privilegio en las disquerías de la ciudad.
Todos hitos que dejan caer un solo dogma: en Brasil, Jack Johnson ya se graduó de fenómeno. Con cinco álbumes desde 2001 y un incipiente ingreso en radios el año pasado (con el single "Sitting, waiting, wishing"), su popularidad en Brasil no tiene límites precisos.

En Río de Janeiro, Johnson es el héroe de los surfistas y de la clase media que invierte su ocio en las playas de Ipanema o Copacabana. Una imagen que construyó desde sus inicios: antes de colgarse una guitarra, Johnson fue un eximio surfista en las playas de su natal Hawai. Sólo un grave accidente que tuvo a fines de los 90, cuando chocó contra un fondo coralino, lo hizo alejarse profesionalmente del agua.

En Brasil saben que Johnson es sinónimo de olas y cubren algunos sectores del Plaza de Apoteose, lugar donde se presentó el sábado 8 ante 30 mil personas, de tablas de surf y cuadros con surfistas batallando en el Atlántico. La feligresía que llega al lugar está compuesta por mujeres veinteañeras, entre las que destacan las modelos más célebres del país. Curioso: mientras en el sector VIP se venden tablas hasta en $400 mil, el recinto es una de las extensiones del Sambódromo, lugar donde se efectúa el carnaval, y está enclavado entre cerros que dejan ver con claridad las favelas y el Cristo del Corcovado.

A Johnson le gusta esa dualidad entre la fama y lo cotidiano. Se vende como hippie, pero tiene estampa cool. En el recital viste sandalias, una polera de Bob Marley y, a la mañana siguiente, no dudó en partir a Copacabana a tirarse en la arena y tomarse fotos. En escena, fue más que complaciente con su hinchada carioca: en un show de una hora y media, el cantautor desenfundó su trova bien cuidada, sin espacio para el riesgo, y con los fantasmas de Ben Harper y Jackson Browne sobrevolando su guitarra acústica. El contrapunto lo marca su tecladista, Zach Gill, con un virtuosismo y energía que contagian a Johnson y lo hacen tocar inesperados covers de "Whole lotta love" de Led Zeppelin y "Más que nada" de Jorge Ben, su propio homenaje a Río.

Las chicas corean en masa y el aroma a playa sale de sus cuerdas hasta cuando el frío acecha. Habla poco, pero sonríe mucho. Su nuevo single, "Upside down" y temas como "Better together" y "If I could" (de su disco más exitoso, "In between dreams" de 2005) hacen el resto. Y en un país donde los mayores próceres son cantautores armados de guitarra (Caetano Veloso, Gilberto Gil) el éxito está servido. El propio Johnson lo certificó un día antes en su show en Sao Paulo. Por eso, al minuto de evaluar, sonríe de nuevo: "Ha sido fantástico. Nuestro mánager, que ha estado con nosotros desde 2000, nos dijo que el show de Sao Paulo ha sido el mejor que ha visto". Además, en febrero, llegó al número 1 de ventas en Estados Unidos y en Europa sacó al grupo Arctic Monkeys del primer lugar.

Madonna: I'm going to tell you a secret

Mezcla de backstage de una gira con escenas de la intimidad familiar, más un toque de sermones de raíz religiosa. Eso es Madonna: I'm going to tell you a secret (Voy a contarte un secreto), el especial que emite la señal A&E hoy a las 21, en carácter de estreno.
Filmado durante la reciente y exitosa gira "Reinvention Tour", el documental empieza como una cámara indiscreta puesta al lado de "la reina del pop" durante el proceso de producción del espectáculo. Allí se la ve inquieta, preocupada hasta por los menores detalles, creativa y extrañamente amable con todos sus colaboradores.
Pero la relación de Madonna con su familia tiene un papel significativo en este especial, que muestra cómo compatibiliza su vida personal (su marido, el cineasta británico Guy Ritchie, y sus dos hijos, Rocco y Lourdes) con la profesional, especialmente en las épocas en las que rueda en la locura de la vida entre rutas, hoteles y aviones.

El viaje termina, de alguna manera, mostrándole al espectador el nuevo lugar, espiritual y emocional, en que la artista pretende instalarse. La ex "chica material", ahora dedicada al estudio de la Cábala (la milenaria corriente mística y filosófica del judaísmo), dice que "el mundo material, el mundo de ilusiones que creemos reales, eso es lo que nos vuelve esclavos". Así, reflexiona sobre su vida, expresa su preocupación por el futuro del mundo que la rodea, y reza en Israel por la paz en el planeta.
A los que sólo quieran ver a la diva en acción, el documental les ofrece los momentos estelares del Reinvention Tour, un espectáculo en el que han colaborado artistas visuales como Chris Cunnigham, el coreógrafo Jamie King (colaborador habitual de Prince y Michael Jackson, entre otros) y los diseñadores Kart Lagerfeld, Stella McCartney y Christian Lacroix. Madonna..., dirigido por el prestigioso realizador de videos musicales Jonas Akerlund, es una mezcla de formatos: grabado casi en su totalidad en 16 mm, incluye también imágenes en Súper 8, fotos, videos, material en blanco y negro y en color. De yapa: las apariciones de su padre, Silvio Ciccone, de Iggy Pop y del realizador Michael Moore

15 abril 2006

The Notorious Bettie Page


Mary Harron (directora de Yo le disparé a Andy Warhol y Psicópata americano) siempre quiso realizar una película que analizara la reprimida cultura sexual norteamericana de los años 50. Con el estreno en los Estados Unidos, esta semana, de The Notorious Bettie Page su proyecto quedó coronado. Nacida en 1923 y criada en el seno de una familia religiosa del sur, Bettie Page saltó a la fama entre 1950 y 1957 por haber sido una de las primeras modelos en posar para publicaciones eróticas.

A mediados de los '50 apareció desnuda, con un gorro de Papá Noel, en Playboy: en esa época, radicada en Nueva York, ya había escandalizado a una sociedad puritana.
Menos conocidas eran sus sesiones de trabajo con Irving y Paula Klaw, quienes la fotografiaban en escenarios sadomasoquistas para clientes privados. Su carrera comenzó a complicarse cuando, en 1955, el senador Estes Kefauver, quien tenía ambiciones presidenciales, lanzó una campaña contra la pornografía.

En 1957, cada vez con menos trabajo, Bettie abandonó Nueva York y desapareció de la vida pública. La modelo, que hoy tiene 82 años, nunca más volvió a posar ni aceptó mostrarse en documentales sobre su vida.
En la película de Harron, el papel de Page lo hace Gretchen Mol. También actúan Chris Bauer, Jarred Harris, Sara Paulson y Lili Taylor.

"Cuanto más leía sobre Bettie, más fascinante me parecía su mundo —afirmó Harron en una entrevista con The New York Times—. Luego encontramos las transcripciones de las sesiones del comité del Senado de 1956. La corrupción de los jóvenes era un tema muy popular en los '50 y Estes Kefauver lo aprovechó para obtener publicidad con miras a la presidencia.

"Las sesiones sobre pornografía realizadas en el Senado pusieron al descubierto el mundo secreto de las revistas de sadomasoquismo, de donde surgieron la mayoría de las acusaciones de obscenidad. "Para mí lo más interesante de Bettie eran sus contradicciones, ella era de Nashville y siempre había sido muy religiosa. Gracias al sexo, podía ganar muchísimo dinero. No logró obtener una beca universitaria y se graduó de secretaria, con bajo salario. Tampoco pudo obtener éxito como actriz, por eso optó por modelar", explicó la directora.

Pese a que Bettie fue víctima de abusos por parte de su padre cuando era una adolescente, Harron no utilizó este hecho para justificar la carrera posterior que eligió la modelo. "No quería crear un cuento típico de Hollywood. La realidad es que Bettie no sentía vergüenza de lo que hacía y esto se puede observar en su trabajo", dijo

Six Feet Under: llega el final de una de las familias más exitosas del canal HBO


El clan de los Fisher descansa en paz. Tras ganar la admiración de la crítica, la premiación de su trabajo (con Emmy, Globo de Oro y SAG) y el seguimiento de fans incondicionales, la familia protagónica de la serie Six Feet Under finalizó, tras cinco temporada, en un emotivo cierre alabado por los comentaristas estadounidenses. Este último ciclo llegará finalmente el próximo sábado 22, por la señal de cable HBO.

En 2001, antes de que llegara a las pantallas, este drama sobre una familia que tiene como negocio una funeraria (en una casa que también sirve de vivienda del grupo) acaparó la atención de los medios, ya que su creador era Alan Ball, guionista y productor da Belleza Americana, que un año antes ganó el Oscar a Mejor Película.

Y tal como lo hizo en esa cinta, Ball se centró en mostrar el lado B (y mucho más real) de la estructura familiar estadounidense. Y partió por abordar un clásico tema tabú: la muerte. Los Fisher lucran de ésta con su negocio y, literalmente, quieren escapar de ella. Obviamente sin resultados. Eso es muy claro en el primer episodio, cuando el deceso del patriarca, Nathaniel (Richard Jenkins), sirve para reunir al grupo. A esto se suman a que en este círculo rondan las enfermedades mortales, suicidios y asesinatos.

En un inicio se etiquetaba a esta familia como un grupo disfuncional, porque tenían a un integrante gay, se consumía droga, se exploraba la infidelidad y personalidades poco convencionales. Pero al poco andar, los hermanos Nate y David (Peter Krause y Michael C. Hall), su hermana Claire (Lauren Ambrose) y la madre viuda Ruth (Frances Conroy) demostraban que sus preocupaciones y costumbres no distaban mucho de las de los telespectadores.

Pese al evidente tono sombrío del programa, Six Feet Under mantiene aquellas atractivas características de los shows de HBO, como agudo sentido del humor, libreto inteligente, violencia, situaciones absurdas, sexo y el factor sorpresa.

Esta última temporada parte el próximo sábado con un capítulo que dirige Rodrigo García (Con Sólo Mirarte). Nate y su eterna novia, Brenda (Rachel Griffiths), experimentan ansiedad y miedos ante sus planes de matrimonio. Los temas de pareja también se extienden a David y su novio Keith (Mathew St. Patrick), quienes discuten el tema de la adopción. Mientras, Ruth ve cómo su relación con George (James Cromwell) empeora por la enfermedad mental de éste.

Con el debut de este quinto ciclo se cierra una de las producciones más aclamadas de HBO que se despiden de pantalla, sumándose a Sex and the City (donde el cuarteto de amigas construyeron entre ellas su propia familia), para ser seguida por Los Soprano, clan mafioso que está en plena retirada con su temporada final