16 marzo 2006

El estreno de "V de Vendetta" plantea preguntas sobre el terrorismo

El bioterrorismo, las escuchas ilegales o los campos de detención son algunos de los elementos presentes en "V de vendetta", un controvertido filme basado en un cómic de hace más de veinte años pero que está de rabiosa actualidad.

"Es la película perfecta en el momento perfecto", dijo a EFE Joel Silver, el productor de la cinta, que se estrena el viernes en Estados Unidos.
Pero no todos coinciden con su afirmación.

Ni siquiera están de acuerdo los estudios Warner, productores de la cinta, que aplazaron su estreno hasta el 17 de marzo tras los atentados perpetrados el 7 de julio de 2005 contra la red de transporte de Londres, que causaron 56 víctimas mortales.

"V de vendetta" también incluye un atentado en el metro londinense para volar el Parlamento británico.

"Es una película que te hace preguntas sobre la violencia, el terrorismo, su razón de ser, sobre si es posible categorizar la violencia", aclara su protagonista, la actriz Natalie Portman.

Su planteamiento es claro: "Si alguien hubiera hecho saltar por los cielos el edificio en el que estaba Hitler, sería tratado como un héroe, no como un terrorista", puntualiza la intérprete israelí.

La novela gráfica original, que escribió el guionista Alan Moore en la década de los 80 indignado con el Reino Unido de la entonces primera ministra Margaret Thatcher, también partía de esa premisa orwelliana.

En algún momento del futuro y en medio de un mundo en caos, Gran Bretaña está dominada por un gobierno totalitario y un misterioso enmascarado bajo el nombre de "V" quiere acabar con el régimen que le hizo ser lo que es.

"Yo lo veo como un héroe de película en el sentido más clásico, alguien complicado y que presenta las dos caras de la moneda", describe la actriz.

La producción de cincuenta millones de dólares tiene el sello de los hermanos Wachowski, Larry y Andy, los visionarios creadores de la trilogía de "Matrix", quienes ya se interesaron hace una década por la novela gráfica de Moore, pero tras los atentados del 11-S vieron la resonancia de esta trama en el nuevo milenio.

Aun así, los hermanos Wachowski prefirieron dejar la dirección en manos del novel James McTeigue, su asistente de dirección en "Matrix" (1999) y la mano perfecta para su guión.

"Los chicos no hablan con la prensa, pero son buenos colaborando, estaban siempre en el set, ayudaron a preparar la película. Nunca hubo problemas", confirma Silver a fin de acallar los foros de Internet que citan a los Wachowski como verdaderos directores.

Sea quien sea su director, la película está lista para levantar controversia en una cartelera cada vez más politizada, donde títulos como "Buenas noches, y buena suerte", "Syriana", "Múnich" y "Paradise Now" estuvieron entre las candidatas al Oscar.

O donde de aquí al próximo 11 de septiembre, fecha en la que se cumple el quinto aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas, Hollywood tiene preparado el estreno de tres proyectos relacionados con ese momento.

Silver y Portman están de acuerdo al comentar que "V de vendetta" es una película que dará que pensar.

"De entrada, podría parecer una más de superhéroes, por eso de estar basada en un cómic", afirma Portman, quien no se había leído esta novela gráfica por pensar que era una historia para chavales.

"Pero se trata de un material único con el que el público reaccionará. Es un viaje emocional y que te permitirá discutir con tus amigos", añade.

El tono de la discusión es otro tema. Los estudios Warner no han escatimado medios para promocionar una cinta en la que la figura del terrorista enmascarado es tratada como la de un héroe que lucha por la libertad.

Portman prefiere no dar su interpretación de la cinta.

"Los hay que piensan que el final es genial y revolucionario, y otros que se indignan y lo consideran fascista. Pero eso es mejor que estar siempre hablando de moda o de cotilleos, ¿no?" resume la actriz

15 marzo 2006

Sharon Stone afila sus armas seductoras

Sharon Stone afila de nuevo las armas seductoras que ensayó en Instinto básico para atrapar a su pareja protagonista, Michael Douglas, en un mortífero juego sexual. En la secuela de este clásico thriller erótico, cuya acción se traslada a escenarios londinenses, la actriz vuelve a engatusar a cuantos se entrometen en su objetivo. El británico David Morrisey comparte estrellato en Instinto básico 2: adicción al riesgo que dirige el escocés Michael-Caton Jones. Tras una presentación de gala en Londres, la película se estrenará en Europa y Estados Unidos el 31 de marzo.

Sharon Stone es la única superviviente del equipo de Bajos Instintos, la película de Paul Verhoeven, de 1992, que abrió una brecha en el cine de suspense y de las tramas detectivescas. Los incontrolables impulsos sexuales de la protagonista en su papel de Catherine Tramell, reputada escritora de oficio y asesina en serie de vocación, ayudaron a catapultar a la entonces poco conocida actriz a la cima de Hollywood. Desde entonces, ha sido Stone quien más se ha peleado y ha presionado para llevar a la pantalla esta segunda parte de la película.

En el intervalo de 14 años entre el filme original y su secuela, se han barajado cientos de nombres como recambio de Verhoeven y Michael Douglas, funciones que finalmente recalaron en Michael Caton-Jones -realizador del thriller político Escándalo (el caso de Christine Keeler) y del más reciente Shooting dogs, ambos con John Hurt de protagonista-, y en David Morrisey, celebrado actor de la televisión británica. "¿Se estrenó en el 92? Eso significa que tengo 103 años en el calendario de actores", dice Stone con humor.

Cumplió hac poco 48 años y los celebró en Israel, donde forma parte de una misión de paz. El instinto humanista también salió a relucir durante el rodaje de la secuela en los estudios Pinewood, a las afueras de Londres. Era el 7 de julio de 2005, y cuatro mortíferas bombas acababan de explotar en el metro y en un autobús de la capital británica. Stone había dejado a sus dos hijos y a su madre no muy lejos de los atentados. "Siento un agobio enorme porque estamos a ambos lados de un ataque de Al Qaeda. Creo que mis hijos están a salvo y también creo que todos estamos aprendiendo, profundizando y madurando en esta fase terrorista. La maldad empequeñece, no aporta poder. Refuerza nuestra lealtad, nuestro amor, nuestro apoyo a la familia, al vecino, a los demás. No podemos responder con violencia, sino con amor", defendió ese día con pasión.

Minutos antes, Stone rodaba una escena claustrofóbica en el interior de un automóvil, que acabaría sumergido en las aguas del Támesis en el montaje final del filme. "Es lo más duro, intenso y complicado que he hecho en mi vida. Tres días confinada en el coche, con las puertas y ventanas cerradas, el agua subiendo por los bajos de la carrocería... e intentando controlar la ansiedad y el miedo a morir ahogada", exclamaba. "Interpretar a Catherine Tramell no es divertido. Más bien, desconcertante y liberador. Y, por supuesto, un reto superior al de otros personajes", añadía.

En su segunda inmersión en el papel, la actriz parte de la base de que la reputada y millonaria escritora es una asesina en serie con dos décadas de experiencia. Se ha mudado a Londres y ha reconstruido su glamourosa vida sin perder una pizca de su magnético poder sexual. "Es un personaje muy complejo y contencioso. Y, como actriz, también es personalmente complejo crear ante la cámara los desnudos, las seducciones, los asesinatos. Es una experiencia de una extraordinaria intensidad psicológica", comentaba la actriz en el rodaje.

Arropada en un albornoz blanco, Stone da ciertas pistas de su imponente gancho seductor. Cruza y descruza las piernas una y otra vez evocando la secuencia más comentada y polémica del filme original, la de su interrogatorio frente a Michael Douglas. "En absoluto pensé en ningún momento que se vería algo por debajo de mi vestido. Pero como artista, de tener ese material, también querría utilizarlo. Me peleé con Paul por esas imágenes y él se comportó deplorablemente conmigo, pero yo también las hubiera aprovechado. El trato hubiera sido distinto porque, claro, Paul es un hombre. Lo cierto es que el material era relevante, bueno e interesante".

De la carga sexual en esta secuela, Morrisey sugiere que la audiencia no quedará defraudada. "Sexo directo y explícito. Catherine desata en mi personaje un desbordante deseo sexual que acarrea mucha excitación y también mucho peligro", adelanta el actor británico sobre su primer papel en una producción hollywoodense. Interpreta a un psiquiatra criminal, el doctor Michael Glass, encargado de examinar a la escritora, principal sospechosa de la muerte de un famoso deportista al que da vida el ex futbolista Stan Collymore.

La investigación arranca en la primera secuencia de la película. Hay un accidente de carretera. La conductora (Stone) sale ilesa y su pareja (Collymore) muere. Es la misma trama de la última novela de Catherine Tramell, y el detective de Scotland Yard, en la figura de David Thwelis, tiene ya una primera pieza con la que hilar el caso. "En mi informe policial declaro que la sospechosa sufre de una adicción al riesgo. El juicio se hunde por diversas circunstancias y Tramell me convence para que continúe psicoanalizándola", explica Morrisey.

Los ingredientes están servidos. Seducción, atracción y muerte. "El filme muestra el trepidante descenso al infierno de un hombre. Un infierno que él mismo se ha creado. La audiencia sentirá pavor por el destino de este personaje. Presiente cómo su vanidad y las decisiones que toma mientras deja al desnudo todas sus inseguridades le llevarán al agujero", añade el actor británico, cuya candidatura a la secuela fue aprobada personalmente por Sharon Stone. Fueron probablemente su rotunda interpretación de Gordon Brown, el ministro británico de Hacienda, en el telefilme The deal, y su actuación en otra producción de la BBC de corte político, State of play, las credenciales que le garantizaron la entrada en la gran industria del cine. Entre sus trabajos más recientes están Stoned, sobre la muerte del miembro fundador de los Rolling Stones Brian Jones, y Sin control, en la que comparte reparto con Jennifer Aniston y Clive Owen.

Un nuevo concepto surge en la trama erótica criminal de Bajos Instintos, que Morrisey relaciona con el ambiente británico en el que se desenvuelve la protagonista. "Es una mujer independiente, millonaria y sexualmente liberada. No necesita el apoyo moral ni el sustento económico de ningún hombre. Controla e intimida. Los profesionales británicos no saben cómo tratarla, cómo responder a una mujer tan segura de su magnetismo sexual", razona el actor. Stone, por su parte, opta por no desvelar detalles del nivel de intimidad que se alcanza en Bajos Instintos 2: "Tendrá que comprar la entrada como todos los demás", dice al grupo de periodistas reunidos en el rodaje.

Sharon Stone debe su fama a Bajos Instintos y confía en la secuela para recuperar el poder de atracción que va escapándose de su mano en los últimos años. En 1995 fue candidata a un Oscar por Casino pero los triunfos críticos y comerciales gotean desde entonces. En cambio, su aureola de superestrella no ha menguado. "Ser una superestrella es algo grande, y "Bajos Instintos" allí me condujo. La fama genera una energía similar a la de un imán: atrae muchas cosas, pero no todas son buenas. Así ha sido y sigue siendo mi vida".

Fría, mortal y sexy: Estrenan "Basic Instinct 2" , con Sharon Stone


Fría, mortal y sexy: Catherine Tramell, interpretada por Sharon Stone, regresa a la gran pantalla 14 años después del espectacular éxito del thriller erótico "Basic Instinct".

La estrella de Hollywood, de 48 años, acudió esta noche en Londres al estreno mundial de la continuación del clásico. La actriz se paseó por la alfombra roja enfundada en un vestido negro, al que acompañó con costosas alhajas y lentes oscuros, junto a su colega masculino en la cinta, David Morrissey. La película se estrenará en todo el mundo el 30 de marzo.

Morrissey interpreta al doctor Michael Glass, quien cae en las redes de la seductora escritora como en la primera parte lo hizo Michael Douglas. Stone se dio a conocer sobre todo por las escenas eróticas de "Basic Instinct" en 1992.

El famoso cruce de piernas durante un interrogatorio policial pasó a la historia del cine. A nivel mundial, la película ingresó más de 360 millones de dólares. En el intento de superar ese erotismo en el nuevo film, la estrella de Hollywood se topó con sus propios límites. "Casi me dio un ataque de nervios", confesó la actriz a la revista "Cinema".

Ya los primeros cuatro minutos del film son "muy provocadores", aseguró. Los costos de producción del film se situaron en 70 millones de dólares.

El director Paul Verhoeven, conocido por su afición a los desnudos y las escenas violentas, dejó la dirección de la secuela en manos de Michael Caton-Jones. Según dijo éste a la revista "Playboy", "Basic Instinct 2" es "todo lo contrario de una película porno". Todo lo interesante comienza en la cabeza, dijo Caton-Jones. "Cuanto mayor se hace uno, más se da cuenta de que la insinuación y la imaginación suponen la mitad de la excitación en el sexo y que no sólo cuenta el acto en sí", añadió

Match Point


Igual que sucedía con Interiores o La otra mujer, resulta difícil reconocer detrás de cámaras la mano de Woody Allen. Quien, después de todo, proviene de los monólogos en night clubs y a través de sus primeras películas y aún después supo crear situaciones y parlamentos divertidos y delirantes en torno al judaísmo, la religión, los amores encontrados y cuanto Dios puso sobre la Tierra. Pero inclusive en aquéllos no era difícil detectar el costado melancólico, la mirada de soslayo.

Estas características afloran con inmenso vigor en Match Point, un drama sombrío y algo cínico, desesperanzado y astuto, perfecto en su estructura narrativa, clásica y de un ritmo creciente y medido hasta el final fotograma. También, dicho sea de paso, una verdadera lección de cine.El personaje central de esta obra filmada en Inglaterra es Chris Wilson, jugado fina y sobriamente por Jonathan Rhys-Meyers.

Chris, instructor de tenis, utiliza dicho oficio para lograr sus fines de ascender en la escala social, mostrándose con la máscara de un joven humilde y sensible. El disfraz encierra a un despiadado que no se detendrá ante nada.
Así, se gana la simpatía del rico Tom Hewitt y a través de él conoce a su hermana Chloe (la bonita Emily Mortimer), a quien seduce casi sin proponérselo. Y como es un virtuoso (de la maniobra y el cálculo) ingresa en la familia de la muchacha que lo acepta y protege y termina casándose con Chloe.

Lo que parece el triunfo sólo lo es parcialmente, porque por el camino se le cruza la bellísima (y vaya si lo es Scarlett Johansson) Nola. Una americana aspirante a actriz con más rostro y silueta que talento. El adulterio está a la vuelta de la esquina, pero también los peligros del escándalo, de perder un departamento increíble, automóvil con chofer, lujos diversos y un empleo remunerado principescamente como ejecutivo en ascenso.

La picardía descenderá en la sordidez y en nuevos engaños y en otras bifurcaciones que no deben develarse. Pero que inyectan a este deslumbrante estudio de costumbres con facetas de novela negra. Y en la hipótesis del autor Allen, sobre lo inestable de la vida misma y cuanto tienen que ver, en el último análisis, eso que algunos llaman suerte y otros destino.

Aprovechando un elenco impecable con especial lucimiento para Rhys-Meyers y Johansson, además del escenario londinense, Match Point es una rareza por la banda de sonido. Donde las habituales predilecciones de la música pop de otrora que también distinguen a Woody, han sido reemplazadas por arias de óperas inolvidables.

Que —piruetas de virtuoso— son como comentarios sobre los celos, traiciones y sorpresas que jalonan a esta producción rebosante de sabiduría e indudablemente insoslayable

JUDI DENCH pronto en "Mrs Henderson Presents"


No conocía a la mujer cuya historia inspiró la película y tampoco quiso leer guión alguno. Aceptó el papel sin hesitar en medio del primer almuerzo al que fue invitada para hablar del proyecto por la productora Norma Heyman y por Bob Hoskins, que además de ser el productor se convertiría en su compañero en los papeles protagónicos.

A quienes conocen a Judi Dench y saben cómo se comporta en estas circunstancias semejante actitud no les llamó la atención. Es más, se hubiesen sorprendido si hubiera reaccionado de alguna otra forma cuando le ofrecieron encarnar en "Mrs. Henderson presenta" a la rica aristócrata que dejó su sello en la historia teatral londinense cuando adquirió, en 1931, una pequeña sala conocida como The Windmill. "

Llevo 48 años haciendo las cosas así. No me gusta leer. Sé que es algo arriesgado, pero es la clase de riesgo que me gusta. Me agrada esa clase de peligro", dijo Dench sobre algunos hábitos perseverantes, que en este caso la llevaron otra vez hasta el mismísimo umbral del Oscar, aunque perdió en esta oportunidad contra la clara favorita, Reese Witherspoon.

Viuda, rica y aburrida, y a la vez tocada por el dolor de haber perdido a su único hijo en la Primera Guerra Mundial, Laura Henderson decide adquirir el teatro, ubicado en el corazón del barrio londinense del Soho, pero un primer y escaso éxito no justificaba semejante inversión. Hasta que el mánager que la aristócrata contrata para llevar adelante el proyecto, Vivian van Damm (encarnado en el film por Hoskins), apuesta fuerte con una propuesta que parece irresistible: el teatro abierto las 24 horas con shows musicales en los que aparecen, por primera vez en la capital inglesa, mujeres sin ropa. Completamente desnudas, pero también inmóviles, como si formaran parte de cuadros de naturaleza viva, tal como lo exigían las rígidas normas de los censores de la época.

El film se asoma al vínculo entre Henderson y Van Damm (que se llevan como perro y gato, pero unen fuerzas para no claudicar en el proyecto) en un tiempo agitado para una Londres que observa inquieta la cercanía de la Segunda Guerra Mundial, durante cuyo desarrollo el Windmill es el único teatro que mantiene abiertas las puertas. Cuando conoció los primeros detalles de la vida de Laura Henderson, Dench se sintió muy afectada. Y esa reacción debe de haber ocupado un lugar preferencial entre las razones que llevaron a la actriz, como dijimos, a aceptar el papel sin dudar casi ni un instante. Pero, fiel a sus hábitos, tampoco quiso sobredimensionar las aparentes coincidencias entre el punto de partida del film -que se abre en 1937, cuando la mujer asiste al velatorio de su esposo- y la propia historia personal reciente de la actriz, viuda desde 2001, tras el fallecimiento del actor Michael Williams, esposo de Dench durante 40 años.

"Yo no tomo a un personaje y me pregunto qué parte de él se parece a mí. Tampoco me pregunto si ese personaje me agrada o me cae antipático. Todo lo que puedo decir es que en la escena en que Laura Henderson se escapa en un bote para llorar en privado su dolor no necesité a nadie que me dijera de dónde provienen esas lágrimas", dijo durante una entrevista con The New York Times News Service. Sin embargo, parece haber más coincidencias de las que a primera vista aparecen entre personaje e intérprete.

"Ahora que pienso a la vez en Laura y en mi propia vida, espero reaccionar con tanta energía a los golpes de la vida como lo hizo ella. Laura no se rindió y no quiso conformarse con una vida cómoda entre pinturas y joyas. En la medida en que envejezco, más percibo y aprecio la energía que hay en personas como Laura, que no se dejó golpear por la viudez, por la burocracia y por tantas otras cosas", prosigue Dench, que cumplió 71 años en diciembre pasado y acaba de perder la oportunidad de convertirse en la ganadora del Oscar con más edad desde que Jessica Tandy, a sus 80 años, obtuvo la estatuilla a la mejor actriz por "Conduciendo a Miss Daisy", en 1989.

Dench elogió el sentido irónico del humor del que hace gala su personaje ("Algo que no se esperaba de una persona tan rica y respetable como Laura Henderson"), habló del sentido del desnudo en el cine ("Aquello que se sugiere es mucho más excitante que el hecho de mostrar todo o ver directamente a una pareja en la pantalla haciendo el amor") y reconoció que se mete a menudo en problemas por reírse más de la cuenta. Ahora vuelve a estar comprometida en una película de James Bond como M, la jefa de 007.

En "Casino Royale", que se presenta como un quiebre en la historia cinematográfica del héroe, Dench quedó como única sobreviviente del "elenco estable" de personajes que acompañan al agente secreto con licencia para matar, cuyo nuevo rostro es motivo de discusiones permanentes. "Odio a todos los que atacaron a Daniel Craig. Filmamos juntos en Praga y en las Bahamas y pude comprobar que es un actor muy bueno, que seguramente traerá algo nuevo y muy estimulante para el personaje", dijo sin pelos en la lengua, fiel a los hábitos que nunca cambia

Autora de "Brokeback Mountain" critica a jurado del Oscar

Annie Proulx, cuyo cuento escrito en 1997 inspiró la película "Brokeback Mountain", expresó su fastidio en un largo artículo publicado en un diario británico por no haber ganado el Oscar a la mejor película.

Proulx criticó a quienes participaron en la votación del Oscar y a la ceremonia de premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en una nota publicada en el diario The Guardian, un diario que dice tener una circulación de 1,2 millones de ejemplares.

El Oscar a la mejor película fue ganado por "Crash", que trata sobre relaciones interraciales en Los Angeles.

Los miembros de la Academia que votan por la mejor película cada año están "fuera de contacto no sólo con los grandes cambios culturales y el fermento como levadura que es Estados Unidos por estos días, sino también fuera de contacto con la segregación de su propia ciudad", indicó Proulx.

La autora de 70 años, ganadora del premio Pulitzer señala que "Brokeback", postulada para ocho premios de la Academia, fue seleccionada como la mejor película en los Premios de Espíritu Independiente, un día antes de la ceremonia del Oscar, el 5 de marzo.

"Si uno desea encontrar una buena decisión en base al mérito, evitemos los premios de la Academia el próximo año y prestemos atención a las selecciones de Independent Spirit", señaló Proulx.

Acusó a la empresa Lionsgate, distribuidora de "Crash", de "inundar a los miembros votantes de la academia con copias DVD de Trash (basura), perdón, 'Crash', unas pocas semanas antes del plazo de la votación".

Agregó que los tres premios Oscar que ganó "Brokeback Mountain" por partitura original, guión adaptado y por la dirección a Ang Lee, colocaron al filme en el mismo nivel que "King Kong".

Cuando Jack Nicholson anunció "Crash" como la mejor película "se produjo un grito ahogado de sorpresa", comentó Proulx

14 marzo 2006

Luna Park el nuevo libro de Bret Easton Ellis


El polémico escritor norteamericano presenta su última novela, 'Luna Park' (Mondadori), una falsa autobiografía con la que Bret Easton Ellis ha conseguido, una vez más, despertar polémica, curiosidad y pasión a partes iguales, además de tener ya vendidos los derechos para la futura película.

La biografía real de Easton es de por sí un argumento con gancho. Con 23 años ya era un autor de éxito -que algunos compararon con Hemingway y Camus- gracias a su primera novela, 'Menos que cero'. Lo siguiente fue 'American Psycho' (1991), obra con la que alcanzaría toda la gloria y todo el rechazo con que un escritor puede soñar y que llevaría al cine Mary Harron.

Grupos feministas definieron la novela como "una guía para descuartizar mujeres" y, mientras una generación de jóvenes disfrutaba masivamente con el morboso entretenimiento que proporcionaba el escritor, las amenazas de muerte se iban acumulando en el contestador de su casa.

Al mismo tiempo, Norman Mailer pregonaba que 'American Psyco' era la contrafigura de 'La hoguera de las vanidades', la famosa novela que escribiera en la misma época Tom Wolfe y los suplementos literarios se cebaban, para bien o para mal, con su prosa.

Dice Easton que fue en aquella época cuando pensó por primera vez en 'Luna Park'. Una época aquella en la que, entre otras cosas, su padre murió alcoholizado, su amante lo abandonó y él se enganchó a la heroína. Con este panorama, a nadie le extraña que la idea original, escribir una historia sencilla, "algo muy divertido, similar a las historias de miedo, fantasmas, de Stephen King con las que disfrutara de niño", según el escritor, derivara hacia algo mucho más oscuro.

"Surgió un fantasma en la figura de mi padre, y un hijo muy disgustado y atormentado por él", confiesa Easton. "Se convirtió inesperadamente en un libro muy personal, donde muchos demonios me persiguen".

La conmoción que causó 'American Psyco' en los 90 se explica no sólo por sus morbosas y sangrientas explicaciones sino, y sobre todo, por la posibilidad de que un hombre 'normal' -un ejecutivo apasionado de las marcas, las mujeres guapas y los restaurantes caros- se convirtiera en un asesino en serie y, lo que es peor, y tan aterrador como todos sus crímenes, que su locura encajara tan perfectamente en la sociedad que el tipo no despertara sospechas.

Easton supo alumbrar, en su momento, uno de los rincones más oscuros de las consecuencias de la cultura occidental y ahora, casi dos décadas después, retoma su afición por destripar cadáveres en 'Luna park'. Pero, en esta ocasión, desprecia a las mujeres como víctimas y prefiere desgarrar su propia biografía.

Eso sí, lo hace de forma enfermiza, patológica, abierta y fría, -que es, por otro lado, la única manera que sabe hacerlo, como en 'American Psyco', 'Glamorama' o 'The Rules of Attraction'...- como si la última locura de nuestra cultura fuera la deconstrucción y manipulación de la propia vida.

Un libro inquietante y real, "una novela de memorias, fantasmagórica y sobrenatural", según su autor. Los que la han leído ya comentan por Internet que el primer capítulo es la prueba de que no tiene desperdicio, que es droga dura y que, contra el olvido que le auguraran los detractores del escritor, Easton sigue en forma.

13 marzo 2006

Robots casi humanos y una mujer policía, son los nuevos estrenos del cable


Cuando se estrenó en formato miniserie, la nueva versión de "Galáctica", conocida ahora con su título original, "Battlestar Galactica" -cuya segunda temporada estrenará TNT mañana, a las 22, con dos episodios consecutivos- pareció estar destinada sólo a los más fanáticos de esta serie estrenada a principios de los años 80, sobre los escasos sobrevivientes de una hecatombe nuclear que ponía fin a una centenaria guerra entre seres humanos y sus otrora ayudantes cibernéticos, los cylones, y dejaba a la humanidad a la deriva en busca de un nuevo hogar: la Tierra.

Contra todo pronóstico, tanto la miniserie como la primera temporada de la serie fueron un inesperado, pero merecido éxito de público y crítica en su país (hasta recibió el reconocimiento del prestigioso American Film Institute a uno de los mejores programas del año) gracias a su capacidad de dotar a la desesperada resistencia de los sobrevivientes liderados por la presidente Rosslin (Mary McDonnell) y el comandante de la nave, Adama (Edward James Olmos) de una profunda relevancia actual, explorando los mecanismos -a veces heroicos, a veces mezquinos- que permiten sobrevivir a tragedias que borran los parámetros morales de una civilización.
El hecho de que aquellos precarios robots de la serie original se hayan convertido en su actualización en seres indistinguibles en aspecto, conciencia y complejidad de sus mortales enemigos y amos, entre quienes se han infiltrado para experimentar de todos los modos posibles (incluso cruzándose con ellos en una de las líneas narrativas que se revelará como central durante esta temporada) sólo agrega dimensiones dramáticas a un ciclo que ha sabido explorar en descarnado detalle y no poco humor negro los paralelismos entre los restos de las doce Colonias humanas y nuestro mundo en guerra.
Un mundo del que quizá no son el futuro, sino un pasado que amenaza con repetirse. En esta segunda temporada de 18 episodios -ya se ha anunciado que "Battlestar Galactica", gracias a sus buenos ratings en los Estados Unidos, ha conseguido asegurarse un tercer año en el aire- comenzarán a revelarse algunos secretos del funcionamiento de los cylones, como su capacidad de reencarnarse, así como su misterioso plan para con la humanidad. Este año, además, se sumará al impecable elenco que protagoniza la serie un nombre fuerte de género: Lucy Lawless, aquella de "Xena, la princesa guerrera" se unirá a la tripulación de la flota humana que lideran Katee Sackhoff, como la inmanejable Starbuck, Jamie Bamber como Lee Adama, jefe de los pilotos, Tricia Helfer como Número 6, la más conspicua de los doce modelos cylones, y James Callis como el cobarde y genial doctor Baltar, el maquiavélico vicepresidente de las Colonias humanas.
Mujer policía
Además de esta serie de ciencia ficción, TNT apostará por este formato televisivo al estrenar su producción original "The Closer" (el domingo, a las 20, con un episodio doble; a partir del 28, se verá los martes, a las 22). Allí se narran las investigaciones de Brenda Johnson (Kyra Sedgwick, nominada al Globo de Oro por su lograda composición), que llega a Los Angeles para hacerse cargo del escuadrón de homicidios luego de que una distinguida carrera en la CIA -donde adquirió habilidades cuasi sobrenaturales para "quebrar" a cualquier sospechoso- quedaron opacadas por su incapacidad de obedecer órdenes de sus superiores y entablar una relación cordial con subalternos o colegas.
Importada de Atlanta por su ex jefe (el siempre excelente J. K. Simmons), Brenda es resistida hasta la sublevación por los muchachos del escuadrón, que amenazan con renunciar si la atractiva pero difícil mujer persiste en intentar dirigirlos. Al borde del surmenage por las intrigas en el trabajo -cuyos esporádicos ataques de misoginia no parecen haberse reducido desde el debut "Prime Suspect", una serie a la que "The Closer" le debe más de una idea-, Johnson se refugia en los azúcares y el chocolate mientras intenta resolver un caso de homicidio de alto perfil mediático que demostrará que no sólo es el terror de superiores y colegas sino también de los criminales que persigue.
Con ambos, su arma secreta es la misma: la capacidad de "leer" la impresión que los demás tienen de ella y usar sus propios prejucios para derrotarlos

06 marzo 2006

¿Por qué perdió "Secreto en la montaña"?



Los Oscars abrieron las puertas del armario para películas que abordan temáticas homosexuales, pero tambén las cerraron rápidamente. "Secreto en la montaña", la película favorita para recibir el máximo premio sobre dos vaqueros homosexuales, ganó el domingo el Oscar al mejor director para Ang Lee, pero sorpresivamente perdió en la categoría de mejor película frente al drama "Crash".

Además, Philip Seymour Hoffman se alzó con la estatuilla al mejor actor por su caracterización del escritor abiertamente homosexual Truman Capote en el filme "Capote". La victoria de "Crash" sugirió que los votantes de los Oscars estaban más cómodos con la historia sórdida sobre los conflictos raciales que ocurren en la actualidad en Los Angeles, que con la historia de amor entre dos hombres casados.

"Quizás la verdad realmente sea que los estadounidenses no quieren que los vaqueros sean homosexuales" dijo Larry McMurtry, de 69 años, quien compartió un Oscar por el mejor guión adaptado con Diana Ossana por "Secreto en la montaña". Ningún filme que narre abiertamente una historia de amor homosexual ha ganado alguna vez un premio a la mejor película. La gran pregunta sobre los Oscars era si Hollywood, a menudo a la vanguardia en temáticas sociales, podría romper otro tabú.

"Los aficionados al cine y las personas políticamente pensantes estarán discutiendo esta mañana si el Oscar a la mejor película de "Crash" fue realmente por el mérito del filme o sólo fue una escabullida de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas para no darle el premio a ´Secreto en la montaña´", dijo el crítico de cine del Washington Post, Tom Shales.

Por su parte, el crítico del diario Los Angeles Times Kenneth Turan vio el fracaso de "Secreto en la montaña" como un signo de que Hollywood todavía no estaba preparado para premiar una historia de amor homosexual. "A pesar de todas las portadas de revistas que la alabaron, a pesar de todos los cines que hicieron dinero con ella, a pesar (o quizás por) todas las bromas que hicieron los anfitriones en los ´talk shows´ nocturnos de la televisión, usted no puede tomar el pulso de la industria sin darse cuenta que ´Secreto en la montaña´ generó incomodidad en un gran número de personas", dijo Turan. "Entonces para las personas que estuvieron incómodas con ´Secreto en la montaña´ pero querían ser capaces de mirarse al espejo y sentir que eran buenos, liberales productivos, ´Crash´ les daba un puerto seguro perfecto", agregó.

"Secreto en la montaña" tuvo ocho nominaciones y terminó con tres Oscars, incluyendo los premios a Lee como mejor director, a Ossana y McMurtry por mejor guión adaptado y al argentino Gustavo Santaolalla por la música del filme.

Sorpresiva victoria de Crash en los 78º Academy Awards


Una veloz mueca de Jack Nicholson fue el único presagio. El Oscar a la mejor película parecía cantado, pero el actor dijo Crash y por un segundo la confusión se hizo dueña del Kodak Theater de Los Ángeles. La orquesta tardó unos segundos en reaccionar. El numeroso equipo de la película de Paul Haggis se puso en pie, gritando. A su lado, separados por un estrecho pasillo, los representantes de Brokeback mountain apenas se movían. Ang Lee, detrás del escenario, con el Oscar al mejor director en la mano, no ocultaba su decepción. En la sala de prensa se creó un espeso silencio. La historia de amor de los vaqueros Ennis del Mar y Jack Twist era la clara favorita, pero existía la posibilidad de que la película no fuera respaldada por la vieja guardia de Hollywood. Al preguntarle al cineasta taiwanes, confesó su decepción y felicitó a los ganadores: “Ha sido una sorpresa para mí, sinceramente. Pero estoy orgulloso de esta película. No cambiaría nada de ella. Enhorabuena a los creadores de Crash”.

Paul Haggis, director de la película ganadora, declaraba exultante: “Creo que éste ha sido un año importante. Los directores hemos hecho películas con preguntas”. Crash, un filme de historias cruzadas ambientada en Los Ángeles y con las tensiones raciales y sociales como fondo, nació, según explicó anoche su guionista y director, como un ejercicio de introspección. “Yo soy el héroe y el villano de mi vida. Por eso cuando escribí Crash quise dar un paso atrás para mirar al mundo que me rodea y decir que hay que pensárselo dos veces antes de señalar en otros a nuestros demonios”.

Guapa y embarazada

La 78ª edición de los Oscar de Hollywood estuvo dividida. Cuatro películas lograban tres estatuillas respectivamente: Crash (mejor película, mejor guión original y mejor montaje), Brokeback mountain (mejor director, mejor guión adaptado y mejor banda sonora), King Kong (mejores efectos especiales, mejor sonido y mejor montaje de sonido) y Memorias de una geisha (vestuario, dirección artística y fotografía). Philip Seymour Hoffman (el más aplaudido) fue el mejor actor por su recreación del escritor Truman Capote, y Reese Witherspoon logró el mismo honor por su retrato de la cantante June Carter.

La embarazada Rachel Weisz (una de las mas guapas de la noche) lograba el Oscar a la mejor actriz de reparto por El jardinero fiel , y George Clooney —que no se llevó ningún premio para su película Buenas noches, y buena suerte— recibía el Oscar al mejor actor de reparto por Syriana.

Suyas fueron las primeras palabras de agradecimiento de la noche. El inquieto actor, bromeando y sonriente, dijo con la estatuilla en la mano: “Bueno, esto significa que no ganaré el de mejor director. Es curioso ganar un Oscar, es algo que siempre irá pegado a tu nombre. Ya saben, George Clooney, ganador de un Oscar, el hombre mas sexy en 1997, murió en un extraño accidente...”. Con su habitual habilidad, el actor cambió de registro y anadió: “Quería decir que últimamente estamos un poco fuera de sintonía aquí en Hollywood. Creo que es algo bueno. Fuimos los primeros en hablar del sida cuando sólo se murmuraba, y hablamos de los derechos civiles cuando no era popular hacerlo. Nosotros creamos debate. Esta Academia entregó a Hattie McDaniel un Oscar en 1939 cuando los negros como ella sólo podían sentarse en la parte de atrás de los teatros. Estoy orgulloso de pertenecer a una comunidad como ésta y orgulloso de estar fuera de sintonía”.

Ya detrás del escenario, Clooney insistió en que tarde o temprano Hollywood se pega a la realidad: “Ocurrió en los años 30, en los 50 y sin duda en los 60 y 70”. Con el aura que sólo tienen algunas estrellas, Clooney respondió así al piropo de una periodista: “Está usted muy guapo”. “Gracias. Es el esmoquín, hace milagros”.

"Creo que tengo talento"

Que Brokeback mountain no haya ganado esta nueva edición de los Oscar provocará un largo debate. Ang Lee, siempre con su aire pacífico y sosegado, dijo que él hace cine en América pero sin traicionar sus raíces ni su cultura oriental. “Estoy feliz porque esta película ha llegado muy lejos. Creo que los espectadores están sedientos de amor, de compresión, de respeto, de complejidad y de madurez”. Al preguntarle como un director extranjero había logrado tanto en Hollywood, añadió: “Creo que he trabajado duro y creo que tengo talento. No tengo falsa modestia. Sé adaptarme porque mis padres eran chinos que emigraron a Taiwan. Desde niño he tenido que adaptarme. Esta película nació de una crisis, estuve a punto de dejarlo todo, pero aprendí a mirarme a mí mismo, a disfrutar otra vez con mi trabajo”. Un periodista le preguntó que cuál era su mejor baza como director y Lee respondió: “Lo mío es el drama, todo lo que rodea a la represión”.

El guionista del filme, Larry McMurthy, y su coguionista y productora Diana Osanna, fueron más al grano y reconocieron que quizá una sector importante de la Academia no acepta su película: “Quizá es cierto y sencillamente los americanos no quieren que sus vaqueros sean gays”. “No sé, hemos tardado nueve años en hacer esta película. Fue muy difícil encontrar el reparto. Ningún actor quería hacer de Ennis y Jack, aunque tenemos la teoría de que no eran los actores sino sus representantes los que se negaban. Todo fue muy difícil”.

No ladró en escena

Las quinielas no fallaron con Philip Seymour Hoffman y Reese Witherspoon. El actor neoyorquino perdió la vieja apuesta con sus mejores amigos y no ladró (“al final lo intenté, pero de verdad, no me salía, no podía”), pero les dijo una y otra vez que les quería: “Como en esa canción de Van Morrison”. Besó en la boca su compañera, a su compañera de reparto Catherine Keener, y a Meryl Streep antes de subir al escenario. Allí dijo: “Mi madre se llama Marilyn O’Connor y esta noche esta aquí. Me gustaría que todos los que se crucen con ella la feliciten. Porque ella crió sola a sus cuatro hijos y se merece esa felicitación. Porque ella me llevó a la primera obra de teatro y porque ella se quedaba conmigo hasta tarde viendo los partidos. Y sus pasiones fueron las mías y las mías, las suyas. Puedes estar orgullosa de mi mama porque yo lo estoy de ti”

Hoffman logró la mayor ovación de la sala de prensa, donde dejó claro que ganar un Oscar nunca le ha preocupado: “No trabajo para ganar premios. Yo soy actor y lo que me interesa es el arte de actuar. Me interesan los papeles que son un reto para mí y no lo que puedan traer”.

El corazón de una mujer

Uno de los grandes momentos de la noche fue el que protagonizó el viejo Robert Altman. Su Oscar honorífico, presentado por las maravillosas Lily Tomlin y Meryl Streep, recordaba la carrera de uno de los cineastas mas ácidos y brillantes de la historia. El director de Vidas cruzadas (una película de la que es clara deudora la ganadora Crash) se definió a sí mismo como un “observador de la vida” y no un cineasta, y dijo que le debe todo a los actores con los que ha trabajado. “Amo dirigir películas. Han sido mi manera de entrar en el mundo, de conocer la condición humana”. Comparó hacer cine con fabricar un castillo de arena en la playa con un grupo de amigos: “Luego, tomándonos una copa juntos, vemos llegar la marea y vemos como la marea se lleva poco a poco nuestro castillo, que sólo permanece en nuestra memoria. A estas alturas he construido unos 40 castillos de arena, y todavía no me he cansado”.

Altman contó que hace 10 años le hicieron un transplante de corazón en una dura operación. El órgano de una mujer de 30 anos le salvó la vida. Al salir del escenario, el cineasta explicó que llevo lo más en secreto posible aquel transplante: “No quería ese estigma. No me hubieran dejado hacer más cine, ya saben como son las cosas en esta ciudad. Sé que era el corazón de una joven de 30 años de un lugar cercano a Tacoma o Washington. Ella perdió la vida y yo esperaba un corazón. Así que no puedo decirles más, sólo que tengo el corazón de una mujer”.

Al preguntarle sobre el efecto Brokeback y las historias gay, Altman se agarró a su socarronería y dijo: “Todas las historias son iguales. Hay hombres y mujeres y también hay plantas. Hay hombres con mujeres, hombres con hombres y mujeres con mujeres. Y también hay mujeres con un hombre y con otra mujer. Y ésta última me gusta especialmente”.

05 marzo 2006

"Dirty Love" elegida la peor película del 2005

Tom Cruise, Nicole Kidman y Paris Hilton destacaron el sábado al anunciarse los ganadores de los premios Razzies o Frambuesas de Oro, que resaltan lo peor producido por Hollywood en el 2005. Pero aún más laureada estuvo Jenny McCarthy, por producir, protagonizar y escribir la comedia "Dirty Love", ganadora en los rubros peor película, peor actriz y peor guión. Cruise estuvo nominado al peor actor del año por "War of the Worlds", pero ese trofeo se le llevó Rob Schneider por "Deuce Bigalow: European Gigolo".
Sin embargo, Cruise sí se alzó en una categoría recién creada, en honor al exceso de publicidad de su romance con Katie Holmes. "Tan reservado como Cruise solía ser con su vida privada, y de repente pide matrimonio frente a los periodistas en la Torre Eiffel, y luego da saltos como el mono en ’Curious George’ del programa de Oprah Winfrey. La verdad es que allí hay un problema", indicó el fundador de los Razzies, John Wilson. París Hilton resultó la peor actriz de reparto por "House of Wax", "un premio que sabía que ella ganaría apenas escuché que actuaría en una película", apuntó Wilson.
Kidman y Will Ferrell fueron escogidos como la peor pareja fílmica por "Bewitched", mientras que Hayden Christensen resultó el peor actor secundario por "Star Wars: Episode III — Revenge of the Sith". El largometraje "Son of the Mask", que lideró las nominaciones a los Razzies con ocho, fue escogida como la peor secuela del año. John Asher, esposo de McCarthy, de quien ahora se está divorciando, resultó el peor director de 2005, también por "Dirty Love".
Esa situación no se daba desde el año 1984, cuando Bo Derek y su esposo John resultaron la peor actriz y director por el mismo filme, "Bolero". Además "Dirty Love" se convirtió en una de las más galardonadas en la historia de los Razzies, empatando a "Freddy Got Fingered", del año 2001. Las otras nominadas como peor producción del 2005 fueron "Son of the Mask," "Deuce Bigalow," "House of Wax" y "The Dukes of Hazzard". Anunciados tradicionalmente por un grupo de fanáticos en la víspera del Oscar, los premios Razzies constan de una frambuesa sobre una bobina cinematográfica y casi nunca son recibidos por los galardonados

Brokeback Mountain arrasa en los Independen Spirit Awards


Brokeback Mountain ha ganado los premios Independent Spirit Awards a la mejor película y al mejor director, para el taiwanés Ang Lee, en una desenfadada velada que se ha convertido en el ensayo general de lo que podría ser esta noche la entrega de los Oscar.

Capote, por su parte, ha conseguido los premios al mejor actor, para Philip Seymour Hoffman, el favorito en los Oscar en la misma categoría, y al mejor guión. Transamerica ha obtenido los premios al mejor guión novel y a la mejor actriz, Felicity Huffman. La intérprete, aspira también al Oscar en la categoría de mejor interpretación femenina aunque la favorita en este caso es Reese Witherspoon por Walk the Line, que no ha competido en estos premios.

En la categoría de actores de reparto, los premios han sido para Amy Adams por Junebug y Matt Dillon por Crash. Al recoger su trofeo Dillon ha bromeado con la violencia de su personaje recordando que al menos "el policía de Barry Pepper (personaje de la película Los tres entierros de Melquiades Estrada) es mucho peor encarado que el mío".

Como mejor película en lengua extranjera ha ganado la cinta palestina y también candidata al Oscar, Paradise Now. Precisamente esta cinta, que relata el último día de vida de dos terroristas suicidas y que ya ha ganado este mismo premio en los Globos de Oro, ha generado un gran debate en Hollywood durante los últimos días después de que un grupo pro israelí presentara el viernes una petición a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas para que la descalificara de la competición por considerarla una apología del terrorismo

04 marzo 2006

Oscar 2006: Ang Lee, el tesoro de Taiwán


Los compatriotas del director Ang Lee le llaman "el tesoro de Taiwán" por superar las barreras culturales y entronizarse como uno de los pocos cineastas asiáticos con éxito en Hollywood. En la tarde del lunes en Taiwán, que será la noche del sábado en Hollywood, millares de taiwaneses se colocarán ante el televisor para ver si su coterráneo, de 51 años, logra el codiciado premio Oscar al "Mejor director" por su aclamada historia de amor entre vaqueros homosexuales "Brokeback Mountain".

La cinta, favorecida por críticas honestas y un vibrante orgullo regional, ha sido un sorpresivo éxito de taquilla en Taiwán, una isla conservadora, al captar la atención de multitudes que se han acercado más a costosas películas de kung fu y otros filmes de acción.

Lee salió de Taiwán con rumbo a Estados Unidos cuando tenía 23 años, pero muchos de sus compatriotas siguen viéndolo como uno de los suyos. Las características sonrisa amable y actitud tímida de Ang Lee son consideradas como sello distintivo del caballero chino ilustrado, para quien los valores confucianos de modestia y altos logros son los valores supremos.

"El talento taiwanés ha exportado durante mucho tiempo computadoras y otras tecnologías al mundo, pero Ang Lee se encuentra entre los muy pocos que han sobresalido en el campo de la cultura y las artes", dijo el cineasta local Chen Yao-chi. Chen y otros intelectuales encomian la decisión de Lee de trascender el género de la acción, el cual ha mantenido ocupado a un puñado de directores asiáticos que se han ganado un sitio en Hollywood. Varios japoneses se han establecido en Estados Unidos y unos cuantos directores de China continental también tocan la puerta, pero en su mayor parte son especialistas en cintas de kung fu. En cambio, Lee ha conseguido imprimir el toque oriental a una diversa gama de típicos temas occidentales

"Volver" de Almodovar se estrena el próximo 10 de marzo


La última película de Pedro Almodóvar, 'Volver', se estrenará el próximo 10 de marzo en Puertollano (Ciudad Real), adonde acudirá Almodóvar y varias de las actrices protagonistas del filme, informó la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

El presidente de la comunidad autónoma, José María Barreda, asistirá al estreno de 'Volver', una película rodada en varias localidades de Madrid y Castilla-La Mancha, región esta última donde no había vuelto a rodar Almodóvar desde 'La flor de mi secreto'.

'Volver' ha sido definida por el director ciudadrealeño como una "comedia dramática", donde la muerte está muy presente en toda la historia y en la que Almodóvar trata este tema con el respeto y fidelidad que el director vivió en el entorno de su tierra.

En el rodaje de 'Volver' han participado vecinos de Almagro y, por expreso deseo de Almodóvar, a la presentación mundial de la película asistirán el centenar de extras castellano-manchegos procedentes de la comarca del Campo de Calatrava que han participado en la película.
Con este anuncio, Almodóvar adelanta una semana el estreno de su nuevo filme, ya que su productora dijo que sería
el 17 de marzo.

Pedro Almodóvar, nacido en Calzada de Calatrava (Ciudad Real), cuenta en su filmografía con títulos como 'La mala educación', 'Hable con ella', 'Todo sobre mi madre', 'Carne trémula', 'La flor de mi secreto', 'Kika', 'Tacones lejanos', 'Atame', 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', 'La ley del deseo', 'Matador', '¿Qué he hecho yo para merecer esto?', 'Entre tinieblas', 'Laberinto de Pasiones' y 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón'.

Tres formas distintas de ver a las estrellas en la Alfombra Roja

REVELACIÓN

Tras su llamativa participación en los Globo de Oro, el diseñador Isaac Mizrahi fue nuevamente contratado por el canal E! para el Oscar. En la gala anterior el modisto había tocado a las estrellas y les preguntó intimidades, como depilación de "rebaje", condones en la cartera y ropa interior. La señal esperará a los artistas desde las 12.00.

LAS MÁS TEMIDAS

Tras emigrar a la señal TV Channel, los ácidos comentarios de la veterana comediante Joan Rivers y su hija Melissa regresan a las pantallas por la señal de cable Fox, que tendrá una programción especial desde las 15.30 horas. La pareja estará en la alfombra roja a partir de las 19.30.

LA MIRADA DE LOS LATINOSTRADICIONALES.

El canal TNT, que está a cargo de la emisión oficial de la ceremonia de entrega del Oscar (desde la 20.00), también tendrá un segmento especial dedicado al arribo de los artistas. Para servir con anfitriones de la teleaudiencia latinoamericana estarán en la entrada, desde las 18.30, la periodista Ana María Montero (que tiene el espacio Escenario en CNN en español) y el crítico de cine Axel Kuschevatzky

Con Uds. Jon Stewart

Hollywood está siempre en los cines y las pantallas de televisión de todo el mundo, pero la noche de los Oscar esta presencia alcanza un nivel superior: Reúne el suspenso de los mejores thrillers, las risas de las grandes comedias y el glamour de las grandes estrellas en el show de los shows.

Esa es la idea que los organizadores de los Oscar quieren transmitir. En realidad, la ceremonia de entrega de los premios más importantes de la industria muchas veces vira de lo embarazoso a lo aburrido cuando una tras otra las estrellas expresan su agradecimiento a sus productores, agentes y niñeras durante alrededor de tres horas.

Quizá este año esto sea diferente. Gran parte de la responsabilidad recaerá en Jon Stewart, de 43 años, el presentador de la gala de esta edición.

Su tono inteligente e irascible como presentador del programa paródico de noticias The Daily Show with Jon Stewart lo convirtió en un héroe contracultural entre los telespectadores más progresistas, que aprecian su habilidad para destacar lo más absurdo de las políticas del gobierno con sólo alzar la ceja.

Pero atraer a los espectadores no será tarea fácil este año. Las ediciones anteriores demuestran que la cuota de encendido depende de la popularidad de las películas nominadas. Con la ceremonia dominada por films independientes y cerebrales que no consiguieron convertirse en éxitos de taquilla, el show podría ser el menos visto de los últimos años.

A este desafío se suman los pesados temas que tratan gran parte de las películas: racismo, sucios entramados políticos, la masacre de los Juegos Olímpicos, ejecuciones y homofobia, entre otros.

Stewart no parece preocupado. "Según me dijeron, la gente no se cansa del chiste del cowboy gay", dijo al USA Today. "En cierto modo, es como aquello de la banana y la persona resbalando en la acera".

"Crash y Munich son como sueños para un comediante", añadió, en refrencia a dos de las nominadas a mejor película. "Siempre dije que si no puedo hacer bromas sobre el Holocausto, al menos puedo hacer bromas sobre la masacre olímpica".

Esa línea humorística en concreto posiblemente vaya demasiado lejos incluso para Stewart, pero no hay motivo para la preocupación: El presentador tiene toda una serie de otros objetivos para hacer chistes sobre el escenario de este año, diseñado para parecer un antiguo cine art déco.

La lista de presentadores, por ejemplo, abarca lo mejor y lo peor de Hollywood. Alfabéticamente, va de Jessica Alba a Owen Wilson pasando por Clint Eastwood, Jennifer Aniston, Jamie Foxx, Morgan Freeman, Tom Hanks, Nicole Kidman, Hilary Swank, Charlize Theron y Meryl Streep, entre otros.

03 marzo 2006

El año en que Robert Altman se reconcilió con la industria


Altman es un maestro como realizador que se merece este honor. Ha redefinido los géneros, ha inventado nuevos modos de utilizar el medio y ha revitalizado los antiguos", explicó Sid Ganis, presidente de la Academia del Cine de Hollywood, cuando notificó que el veterano realizador recibirá el Oscar honorífico en la ceremonia del próximo domingo. Si había dudas sobre la inmensa capacidad de asimilación y recuperación que tiene el sistema sobre sus hijos más díscolos, las palabras del presidente de la Academia del Cine las disipan completamente.

El viejo Altman, que en febrero cumplió los 81 años, es probablemente una de las voces más críticas de la industria del cine norteamericano y, también, de la política del presidente George Bush. Sin duda, es un maestro que se merece tal honor, como señaló Ganis. Cuestión distinta es saber si la industria de Hollywood es merecedora de tal realizador, por más que en 2006 parezca decidida a lavarse la cara y presentarse ante el mundo con un toque progresista: sus nominaciones más importantes lo son a filmes de vaqueros homosexuales, de periodistas enemigos del paranoico McCarthy, biografías de escritores escandalosos, películas que denuncian el comportamiento de la CIA en Irak, historias de transexuales o sobre las dificultades de enterrar a mexicanos ilegales asesinados por guardas fronterizos... Hasta Spielberg se ha convertido en chivo expiatorio de los judíos más reaccionarios y parece ser que Harrison Ford se distancia de los papeles de impecable héroe de las barras y estrellas. Y en esa renovación académica después de tanta demagogia y servilismo, Hollywood decide acoger con todos los honores a uno de sus grandes hijos pródigos.

El veterano realizador (ha dirigido 86 películas, escribió el guión de 37 y ha producido 39 largometrajes) ha sido nominado como mejor director o mejor película en cinco ocasiones por sus filmes , M.A.S.H, Nashville, The Player, Short Cuts (Vidas cruzadas) y Gosford Park, sin haber conseguido ninguno. En 1970 obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes por M.A.S.H., su estupenda y divertida parodia de la guerra de Corea con la que también consiguió un gran éxito popular, hasta el punto de que fue adaptada a la televisión, donde tuvo una larga vida, interpretada y producida por Alan Alda.

Nadie que aprecie la ironía y posea un sólido bagaje cultural suele comulgar con ruedas de molino. Durante el rodaje en Canadá de la superproducción Buffalo Bill y los indios, Altman tenía frecuentes crisis: no entendía la actitud del productor, que le insistía en que gastara más dinero. Hubo secuencias en las que utilizó simultáneamente hasta siete cámaras, pero todo era poco. Descubrió uno de los lados oscuros de la industria: los inversores necesitaban justificar unas pérdidas importantes por razones fiscales. La película fue un fracaso económico y los financieros quedaron encantados. Suponemos que fue entonces cuando comenzó a fraguar una de las críticas a la industria del cine más divertidas y demoledoras: The Player (1991).

La carrera profesional de Robert Altman, al igual que la de otros maestros, desde Buñuel y Huston a Woody Allen, es irregular. Ha cometido errores que, probablemente, humanizan al personaje a la vez que realzan sus grandes aciertos. Lo ejemplar de su vida y su obra es la tenacidad demostrada, el no tirar nunca la toalla ante las dificultades de una industria tan competitiva como implacable y pragmática. Una constancia que equivale, en suma, a la demostración de una indestructible convicción en que el cine merece la pena pese a los errores propios o las mezquindades ajenas. Pertenece a esa estirpe de realizadores que cuando llegan las duras no tiene el menor reparo en retornar a la televisión, el medio donde comenzó dirigiendo telefilmes de Bonanza, por ejemplo, y filmar retransmisiones de óperas o convencer a los productores para experimentar nuevos géneros, como fue el caso de Tanner 88 para la televisión por cable.

En Altman se da también el caso de que posee un extraordinario gusto musical. En eso coincide con gentes como Scorsese o Eastwood. Su último filme, el que dicen los expertos que puede ser su testamento cinematográfico, A prairie home companion, presentado hace una semanas en el festival de Berlín y en el que vuelve a la música country que ya había diseccionado en Nashville, en 1975, es buena prueba de su interés por la música. Como lo fue el recuperar a la espléndida octogenaria Alberta Hunter tras 20 años de silencio para la banda sonora de su producción Remember my name, dirigida por Alan Rudolph en 1978.

En sus más de 45 años en la profesión, Altman ha dejado numerosas pruebas de su talento. Además de las que se han citado ya, no se pueden olvidar títulos como Prêt-à-porter (1994) o todo lo que usted siempre quiso saber de la moda y nunca se lo habían contado, con la estupenda secuencia de Sofía Loren y Mastroianni, y Kansas City (1996), un hermoso tributo a su infancia en la ciudad en la que nació, y que acompañó con un gran documental de una jam-session con los músicos que intervinieron en el largometraje.

El 5 de marzo, la Academia estadounidense del Cine recuperará a uno de los grandes talentos que pudo demostrar su valía a pesar del poder establecido

El desaliento social y político llega a Hollywood


Nadie habla de fiestas. Y el mal tiempo y la lluvia amenazan para el fin de semana. La 78ª edición de los Oscar de Hollywood se presenta llena de incógnitas. Los principales diarios coinciden en que es un año "serio", "extraño", "diferente", "fresco".

De las cinco películas candidatas, sólo una (Múnich) pertenece a un gran estudio. El resto (Brokeback mountain, Capote, Crash y Buenas noches, y buena suerte) son historias de una América marginal, películas pequeñas para las grandes cifras que suele manejar la poderosa industria. Según todas las quinielas, será Brokeback mountain la probable ganadora. En la televisión se anuncia la ceremonia, pero de momento una extraña calma precede a la noche del domingo.

"Este año no hay grandes estrellas, hay grandes películas", apunta un comentarista. Con más sorna, otro propone una encuesta a pie de calle entre el público. Asegura que la mayoría desconoce los nombres de los actores que se pasearán por la popular alfombra roja, aunque nadie duda de que George Clooney basta para lograr la dosis necesaria de glamour que exige la gran noche de Hollywood.

No deja de ser paradójico que en la América de George Bush surjan cinco películas como las que el domingo competirán por los Oscar. La ceremonia, presentada este año por un humorista radical, el judío Jon Stewart, tendrá una marcada carga política. Stewart, autor de la sátira America, un libro que The New York Times mantuvo durante 49 semanas entre sus best sellers, es conocido por su programa The daily show, un falso informativo que cada día repasa la actualidad.

Con ocho candidaturas y una brillante campaña mediática, Brokeback mountain es, según todos los barómetros, la favorita. La historia de amor entre dos vaqueros que encuentran el paraíso en las verdes praderas de Wyoming, para luego perderlo -o abandonarlo- por el miedo a una sociedad que les niega, ha logrado llevar a un terreno hasta hoy inimaginable la iconografía de un género tan indefinible como apasionante, el western. El eco de este filme es tan grande que anteayer Los Angeles Times dedicaba una página a lo que llama "el efecto Brokeback". Un efecto que va de las pasarelas de Milán (hace unas semanas, Valentino sacaba en su desfile para la próxima temporada a dos vaqueros desfilando de la mano) a las universidades estadounidenses, donde en pocos meses se multiplicaron las tesis que diseccionan las claves del filme.

Pero, además, la película de Ang Lee -un director taiwanés de 51 años que ha sido candidato al Oscar dos veces, por Sensatez y Sensibilidad, en 1995, y por Tigre y dragón, en 2000- se ha convertido en fuente de inagotable inspiración. Desde The New Yorker, que hace unos días recreaba el cartel del filme para una portada dedicada a dos viejos vaqueros y amigos -Bush y su vicepresidente Cheney- a Internet, donde en páginas web como youtube.com, gorillamask.net o dailysixer.com se suceden los vídeos que parodian en clave Brokeback el subtexto gay de infinidad de películas de la historia del cine. El crítico de The New York Times Stephen Holden explica cómo Brokeback mountain desenmascara una corriente homoerótica que subyace en toda la cultura popular americana y que se remonta al mismísimo Huckleberry Finn y su amigo Jim.

A pesar de ser la película más grande (en presupuesto y en nombre) de las nominadas, Múnich (con cinco candidaturas) parece pasar de puntillas en esta nueva edición de los premios. Es la sexta candidatura como mejor director de Steven Spielberg. A sus 59 años y con dos oscars como director (La lista de Schindler, en 1993, y Salvando al soldado Ryan, en 1998), Spielberg ha divido a la crítica de su país con su nuevo trabajo. Los malos resultados en la taquilla del filme se explican, segun la revista Variety, por la "ambigüedad" de su mensaje. "Y la ambigüedad no mueve ni a las masas ni a la Academia", añaden. En todas las quinielas, Capote y Múnich aparecen en último lugar. Les achacan un curioso defecto: ser demasiado "intelectuales".

Buenas noches, y buena suerte, segunda película de George Clooney (candidato además como mejor actor secundario por otro filme político, Syriana) es hoy "el niño bonito de Hollywood", llega con seis candidaturas y respaldada por la vieja guardia de Hollywood, para los que la herida de la bochornosa caza de brujas del senador Joseph McCarthy jamás se ha cerrado. Según la revista Premiere, Clooney es hoy "el niño bonito de Hollywood": "Modesto, sano, generoso, trabajador y con talento". Además, los actores son un lobby poderoso y numeroso, y la tradición muestra que un actor-director suele recibir el apoyo de sus compañeros. Clooney, de 44 años, ha dirigido una película que mitifica un mundo perdido de periodistas íntegros, un mundo en blanco y negro donde se fuma y bebe sin parar y donde hay hombres capaces de cambiar el mundo sólo con su palabra. Centrada en el primer ataque público desde un medio de comunicación contra McCarthy, Clooney recuerda cómo una de las páginas más terribles de su país y del propio Hollywood topó con un periodista y su fe en la verdad. El declive de McCarthy (que murió en 1957 alcoholizado y paranoico) empezó gracias a Edward R. Murrow, y Clooney, hijo de un periodista, no quería olvidarlo.

Con seis candidaturas, Crash, la ópera prima del guionista Paul Haggis, también opta al Oscar a la mejor película. La pelea que mantienen sus seis productores, entre ellos y con la Academia, la reflejaban ayer los principales diarios. Según las normas, los seis no podrían subir al escenario del Kodak Theatre, y ahora se disputan cuál ha puesto más o menos dinero. Las contradicciones y patologías de una sociedad racista e hipócrita centran las historias cruzadas del filme. Haggis escribió su historia después de que le atracaran en Los Ángeles y le robaran el coche. La violencia que se respira en una ciudad tan opulenta como mísera late en todo el filme. Haggis, que sufrió un ataque al corazón durante el rodaje, lo filmó en 34 días.

Como Crash, Capote es una ópera prima. Aspira a cinco estatuillas y su actor y productor ejecutivo, Philip Seymour Hoffman, es, junto al vaquero Heath Ledger, el favorito como mejor actor. Inspirada en los años en los que Capote investigó y escribió A sangre fría, la película, dirigida por Bennett Miller, también toma como referencia dos libros clave: la biografía de Gerald Clarke de Capote y el genial ensayo de Janet Malcom El periodista y el asesino. Capote, de una inteligencia y un talento superdotado, destructivo y autodestructivo a partes iguales, descubrió con el relato del asesinato de la familia Clutter el cómo una sociedad se define a sí misma a través de sus crímenes más terribles. "Sin duda, Capote tiene sus seguidores", escribe Anne Thompson en Premiere, "pero mientras no se demuestre lo contrario, el cine que hace pensar juega en clara desventaja con el que te agarra por las tripas".

02 marzo 2006

Capote


Películas como Capote y personajes como el escritor de A sangre fría plantean un dilema complejo de resolver. Cualquiera que haya visto imágenes de Truman Capote sabe que interpretarlo es un desafío que da pie a actuaciones centrífugas, de ésas que se comen las películas y transforman a todo lo que rodea a la "interpretación" en algo intrascendente. Suelen ser, además, esas películas en las que los ojos están puestos en el trabajo actoral, en ver si tal o cual actor "sacó" o no al personaje que le tocó en suerte.

El filme de Bennett Miller afronta ese problema de entrada y lo resuelve de manera extraordinaria. Por un lado, al tomar la historia de Capote por la mitad. No se trata de una biopic (película biográfica) típica. Aquí no nos vamos a centrar en saber cómo el niño Truman llegó a ser ese personaje entre freak y glamoroso, parte de la aristocracia intelectual de la Nueva York de los años '50, que escribió Otras voces, otros ámbitos y Desayuno en Tiffany's y se transformó en centro de atención del mundillo intelectual neoyorquino.

Miller lo toma ya convertido en "personaje", a punto de vivir un evento que iría a cambiarle la vida para siempre.El otro gran logro del filme es mérito de Phillip Seymour Hoffman. Si bien es imposible hacer a Capote sin sus tics, sus manierismos y su voz susurrante y seseosa, uno se acostumbra al asunto a los diez minutos y deja de mirar al "actor actuando". Hoffman logra trascender el tic y si llama la atención sobre sí mismo es porque así era Capote, no porque el actor intente comerse a la película.

La historia arranca cuando Capote lee en el diario la noticia del asesinato brutal de una familia en un pequeño pueblo sureño y le ofrece a su editor en la revista The New Yorker viajar a cubrirlo. La oferta es aceptada y allí va el mundano Truman, ya muy lejos de sus años de habitante del sur, a meterse en un mundo que no está acostumbrado a tratar con personajes como él. Como colaboradora lleva a Harper Lee, una escritora también sureña y amiga de la infancia, que está en proceso de escribir la novela Matar a un ruiseñor, que la haría famosa, y que Catherine Keener interpreta con una calma muy alejada de su habitual frenesí.

Luego de ganarse la confianza del sheriff local (Chris Cooper), Capote consigue —una vez descubierto los asesinos—, un privilegiado acceso para poder hablar con ellos y conocer el por qué de tamaño crimen. Y será a partir de su relación con Perry Smith, el mentor de la dupla, que Capote terminará armando el libro A sangre fría, clásica novela de no-ficción. La clave del filme será ver cómo Capote soluciona el conflicto que se le presenta entre su relación de amistad con Perry y la necesidad de terminar un libro que se va estirando y estirando, mientras los condenados intentan evitar ser llevados a la horca y Truman se debate entre seguir ayudándolos o renunciar a ello y así poder acabar su novela.

Sorprendente por ser una opera prima, Capote posee un tono narrativo mesurado, que evita los picos dramáticos impostados y avanza construyendo minuciosamente sus personajes, su universo y hasta su tema central, que no queda claro hasta que promedia la narración. El filme de Miller —como también lo hace Buenas noches, buena suerte, de George Clooney— logra poner en juego varios asuntos a la vez: es un análisis a fondo de un personaje que no necesita reparar en sus apuntes biográficos más obvios, es la reconstrucción perfecta de un mundo y de una era perdidas, trabaja a la perfección un conjunto de subtramas y de relaciones paralelas (Capote con su pareja, con su editor, la forma en la que logra superar los prejuicios) y plantea un debate ético de una manera inteligente y sutil.

Por último, claro, hay que destacar la actuación de Hoffman y cómo —más allá del parecido o no con el escritor— es capaz de crear un personaje tan rico en contra dicciones sin jamás juzgarlo ni ser condescendiente con él, poniéndose siempre a la par y descubriendo en el momento lo que la realidad —o su propia vida— le va deparando. Y si Hoffman entra muchas veces en ese peligroso territorio del "mírenme", en realidad el llamado de atención es del propio Capote, un tipo genial, talentoso y confundido, que creía poder controlar el mundo hasta que el mundo lo dio vuelta como un pañuelo

La Academia de los Oscar define la suerte de los nominados

La suerte de los candidatos a los Oscar quedó echada el martes cuando los más de 5.000 miembros de la Academia depositen los votos que determinarán si el 'western' de los vaqueros homosexuales de 'Brokeback Mountain' se lleva los mejores premios el domingo.

Los 5.798 miembros de la Academia depositaron sus votos el martes antes de las 17H00 locales (miércoles 01H00 GMT), después de poco menos de tres semanas paseándose por distintas salas para decidir sus elecciones.

"Ningún voto que se reciba después de las 17H00 en Los Ángeles será considerado o contabilizado para los Oscar", indicó el portavoz de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas John Pavlik, en los últimos minutos de la hora límite del martes cuando algunos electores se apuraban para depositar sus sobres con sus favoritos para la 78 entrega de los Oscar.

Sólo dos personas sabrán si el romance de 'Brokeback Mountain', favorito por ser el más nominado y por los propios espectadores que hacen apuestas en estas horas, se llevará el domingo las estatuillas: los auditores de PricewaterhouseCoopers, Brad Oltmanns and Rick Rosas.

Ambos supervisarán la tabulación de los votos de los miembros de Academia -todos ellos estrellas de cine, actores, directores, productores u otros profesionales de cine, en su mayoría ganadores del premio- y pondrán los nombres de los nuevos elegidos en los sobres que se abrirán tras la célebre frase: "El ganador es...".

Los auditores dirigen un equipo de seis personas que se esconderán en un lugar secreto para sumar minuciosamente los votos que marcan el destino de éxito o ruina de las carreras de un montón de profesionales del espectáculo en Hollywood.

Este año invitaron como miembros con derecho de votación a figuras como el director español Alejandro Amenábar, ganador del Oscar con 'Mar Adentro'; el actor ganador de un Oscar por su interpretación de Ray Charles en 2005, Jamie Foxx, la reconocida actriz británica Charlotte Rampling, el actor francés Jean Reno, además de los fundadores de Apple y Microsoft, Steve Jobs y Paul Allen, respectivamente.

A menos de cinco días del evento en el Teatro Kodak de Hollywood, los nominados empiezan a cruzar los dedos y contener el aliento mientras el común de los mortales que se interesa por esta competencia del espectáculo da rienda suelta a todo tipo de apuestas y especulaciones